La memoria selectiva

Si hace unas semanas me dicen que iba a escribir un post así, me hubiera reído a carcajadas. No quiero actuar en estas líneas como abogado del diablo y defender la figura de Diego Forlán, es más, su actitud desde que terminó el pasado Mundial de Sudáfrica me resulta, cuanto menos, criticable. Sin embargo, el que podía ser el partido de tu adiós ante la que ha sido tu gente durante cuatro años jamás podrá ser contado. No te dejaron vivir ese momento.
La decisión de Quique Sánchez Flores de no convocarte fue motivo de loas para muchos pero un acto de cobardía y egocentrismo para otros. Los dos gallos de ese corral no podían tener su minuto de gloria de manera simultánea y en esas, amigo, el técnico lleva y llevará siempre las de ganar. Con gesto distraído, tuviste que aguantar a parte del Frente Atlético cantarte ‘Uruguayo mercenario’, precisamente un colectivo que jamás ha tenido una palabra crítica para quienes todos sabemos que tienen la culpa de lo que sucede en el Atlético de Madrid.
Llegaste con un reto para valientes: hacer olvidar al niño mimado del Vicente Calderón. No te importó la dificultad. Nunca te besaste el escudo, nunca hiciste campañas para invitar a la gente a abonarse. Tampoco te acercaste a la gente para ganarte su cariño. Te limitaste a hacer lo que tu contrato te pedía: meter goles y ganar. Porque Diego, si alguien tiene buena parte de la ‘culpa’ de los éxitos de los últimos años, ese eres tú. Independientemente de quién se sentase en el banquillo, quién parase los disparos del rival o de quién te pasase los balones.
Pero te equivocaste, Forlán. La historia del Atlético de Madrid te guardaba un espacio con tu nombre bordado con letras de oro en el escudo y tú lo despreciaste. Quizá creíste que el equipo se te quedaba pequeño tras hacer historia con Uruguay, puede que pensases que merecieses tu último gran contrato profesional vestido con otra camiseta que te diese más en lo deportivo, que no en lo personal. Nadie sabrá si el Calderón hubiese levantado o bajado el pulgar en tu despedida. Como dice Sabina, “no hay nostalgia peor, que lo que nunca jamás sucedió”.
Mi madre siempre me enseñó que de bien nacidos es ser agradecidos así que desde este humilde blog te ofrezco mi más sincero agradecimiento. Te doy las gracias por tantos momentos de alegrías pero unas gracias, así, en minúscula. De ti, y únicamente de ti, ha dependido que la historia se hubiera escrito con otras palabras.
Desde aquí mis SIETE momentos del SIETE. Porque la memoria es muy frágil y muchos parecen haber olvidado todo lo que nos has dado:

1.- LA VUELTA A EUROPA
Eran siete años de deambular por la mediocridad. Acariciábamos con la yema de los dedos los viajes por el viejo continente, pero un desconocido Gloria Bistrita nos ganó en la ida y faltaba un gol. Fue el primer día que te enfundaste nuestra camiseta y, sin complejo alguno, lo hiciste.

2.- EQUIPO DE CHAMPIONS
Ya sabíamos lo que era jugar en Europa, pero la afición seguía insaciable. Ahora había que codearse con los más grandes en la Liga de Campeones. Faltaban tres puntos y el Dépor se presentó en el Calderón a defender el empate. Con más hambre que nunca, lo volviste a hacer. 



3.- LOS GOLES AL MADRID
Bien es cierto que valieron de poco, pero desde el descenso a los infiernos, superar la meta de Casillas había sido un reto reservado a Kezmans, Paunovics, Javis Morenos y Albertinis de la vida. Tú demostraste que se podía romper esa portería que tanto nos había sacado de quicio. En varias ocasiones, cuatro en concreto, lo volviste a hacer.




4.- LA BOTA DE ORO
Salvo Baltazar en la 88/89 (gracias Borja Santero), nunca antes ningún jugador vestido con la camiseta del Atlético de Madrid consiguió tantos goles como tú en aquella 2008/2009. Difícil lo tiene el que quiera volver a hacerlo. 32 goles en 33 partidos. Tu Bota de Oro del Villarreal necesitaba un par. Una vez más, en una batalla heroica contra Eto’o, lo hiciste.



5.- ROMPIENDO A UN BARÇA HISTÓRICO
Después de ganar seis títulos, el Barcelona de Pep Guardiola parecía un equipo invencible. Nadie logró ganarle en toda la Liga 2009/10 salvo un pequeño reducto de valientes en la orilla del Manzanares. Diego Forlán abrió la lata y, por enésima vez, lo hizo.


6.- ANTES DE LA FINAL DE COPA
De la Copa del Rey del año pasado, la mayoría únicamente recuerdan el gran ambiente de la final y la remontada espectacular ante el Recre. Sin embargo, en cuartos de final, un Celta de Vigo en Segunda División nos tenía eliminados hasta que Diego, sin complejo alguno, lo hizo.


7.- EL SUEÑO DE LA EUROPA LEAGUE
El momento del año, de la década y probablemente de toda una vida para la mayoría de aficionados. En una eliminatoria destinada a una agónica prórroga en el infierno turco, marcó en el descuento. En la ida de las semifinales, nos hizo creer. En la vuelta, silenció Anfield tras el sufrimiento. En la final, empezó a escribir la historia del título y en la prórroga, sin complejo alguno, lo volvió a hacer.

2 comentarios:

Jorge-George Olmos dijo...

Grato tu post, pero yo no le tengo cariño. como bien dices era un profesional y ya está, pero si se es profesional hay que serlo siempre.

Recuerdo sus viajes con Uruguay y siendo el Uruguayo que siempre volvía tarde, igual que recuerdo sus cientos de entrevistas "empequeñeciendo" al Atleti, que tenemos nuestro corazoncito.

Como recuerdo sus "no corro" o "No salto" en el campo, los que le hemos visto en el campo sabemos lo que decimos, de mi boca nunca saldra ni un insulto ni un menosprecios a su persona, cosa que él si que hizo el año pasado.

Se escurrio aquella temporada con el manchester united y se "escurrio" con sus palabras dia si y día también.

Pero siempre quedara en mi memoria sus goles, pero eso nada más.

Perdona por el "Tocho Inside"

India rojiverde dijo...

Se nos va un grande por la puerta de atrás, y con la complicidad de gran parte de la grada. Da para pensar.