La gran decepción

Supongo que lo que a continuación les voy a contar les va a sonar familiar. Jueves, 13 de enero, termina el partido en el Santiago Bernabéu. La mujer barbuda causante del 3-1 me provoca una desesperanza de cara a la vuelta que sólo se convierte en irrevocable con el anuncio, vía Twitter, de la lesión del Kun Agüero. No doy un duro por mi vida.
Pasan los días, leo los diarios y barro de arriba abajo redes sociales y foros del Atlético, sonrío cuando veo ilusos pensando en remontar. Ganamos al Mallorca sin brillo pero con claridad. Crece la excitación, ¿y si…? Se acerca la fecha, ellos han patinado contra un Almería que le ha echado bemoles al asunto. Nosotros, con calidad, bemoles y un infierno en la grada les podemos dar un susto. Llega el día del partido.

Confío. Nunca suelo hacerlo cuando de un derbi de los últimos años se trata, pero hoy es distinto. Confío, me quito la careta e incluso rompo con mis principios y vaticino ante mis allegados madridistas una remontada aún sin Agüero. La grada marcará el primero. Veo el tifo, sonrío. Broma graciosa pero de originalidad nula. Arranca el partido.
El equipo no empieza mal. Al menos, no nos clavan un gol en el primer minuto como de costumbre. Todo un detalle, vecinos. La grada se desvive por el equipo. Veo a Tiago como nunca y Elías me parece el mayor acierto desde la llegada del Kun. Reyes presiona a Casillas y el rebote, a diferencia de todos esos vídeos chorras que he visto en Internet, no va hacia la portería sino hacia el córner, Vaya por Dios…
Patada de Arbeloa a Reyes. Lesión. La cagamos… Ese cabrón tenía que estar expulsado. Y aún se dice por ahí que es del Atleti el tal Arbeloa... Con el utrerano fuera del campo  (me tiene que doler mucho el tobillo para abandonar en camilla un partido así), nos mueven a su antojo. Valera, capitán y goleador hace 72 horas, hace el más grande de los ridículos ante un tal Cristiano Ronaldo. Gol. Desde la grada apuntan con el láser. Eso que yo tanto he criticado en otros campos, ahora lo hacen en mi casa. Hoy no lo veo tan mal. ¿Será payaso Mourinho señalando a la grada?
Sin fuerzas, creo en la remontada, ¿tal vez una emocionante prórroga? Pasan los minutos, Filipe Luis me parece una versión empeorada de Mariano Pernía. El Kun sufre en el palco y Benja, en sus brazos, no parece estar pasándolo mejor. Diego Costa, que sale por Reyes, deja como leyendas rojiblancas a Nikolaidis o Kezman. Descanso.
Tercera cerveza, suspiro porque Quique Sánchez Flores se ponga gafas, porque su pelo se vuelva canoso y porque se encienda un Marlboro mientras les habla a los jugadores de que está harto de perder siempre “contra estos”, de que son el Atlético de Madrid y de que hay 50.000 tíos que mueren por ellos rememorando la final del 92. Por desgracia, Luis Aragonés no está en ese vestuario, sino el hombre que ha dejado en el banco a Godín, Domínguez o Juanfran.
Reanudación, diez minutos me dura la esperanza. Forlán manda a Cuenca dos disparos que, en el Mundial, solía poner en la escuadra. Su falta de compromiso y su desidia me hacen pensar que no es digno de llevar ese brazalete, tampoco esa camiseta. Cacha, si te quieres ir, vete. Pasan los minutos. La grada, ese jugador que creía que era el mejor del equipo por encima de Torres o Agüeros que abandonen el club, me defrauda al grito de “Mourinho muérete”.
Pasan los minutos. Me empiezo a conformar con una eliminación honrosa a la altura de la del Athletic o el Betis contra el Barça donde la testosterona es el ingrediente obligatorio para asustar a un rival futbolísticamente superior. ¿Testosterona? De eso no reparten en el Cerro del Espino. Tendremos que pillar varios gramos a ese Eufemiano Fuentes. El Madrid va a meter el segundo, salva Filipe Luis. Vaya, majete, es lo primero que haces bien en todo el partido…
Final del partido, ¿de qué color era la camiseta de Casillas?. El ‘échale huevos, el jueves échale huevos” del pasado lunes me parece una broma de mal gusto y un causante de afonías innecesarias a miles de rojiblancos. Me da igual Cristiano, Mourinho y que la temporada haya terminado a 20 de enero, quiero pedir cuentas y no es precisamente a nadie en el Real Madrid. Aplasto mi enésima cerveza y apago la tele. Un partido más, un año más, me voy a la cama con la misma cara de gilipollas de siempre. 
Señores jugadores, me habéis defraudado. Señor entrenador, me ha defraudado. Afición, me ha defraudado. Directiva... ustedes han hecho lo de siempre.
The End.

4 comentarios:

SaNdRa* dijo...

No hase farta desí más

Emilio dijo...

Pues mire Don Jorge que a mi no me han defraudado los jugadores. Me defraudan en Alicante o en el campo del Levante, cuando la resistencia que ofrecen es nula.

Pero cuando juegas con rivales de la zona media-alta te das cuenta de que no es cuestión de testosterona, es de falta de calidad y de talento y eso no hay Sabio de Hortaleza que lo levante.

Un saludo.

J. Ordás dijo...

Emilio, coincido en parte contigo. Sin embargo, veo al Almería contra el Madrid, al Athletic contra el Barça o al Betis contra el propio Barça y creo que hay más diferencias entre ellos pero sólo con huevos plantan más cara que nosotros en 11 años

Anónimo dijo...

Qué razón tienes con lo de la testosterona. Vacilados, bailados a ritmo de taconazos y ronditos y ni una mala patada. Las únicas las de Juanfran o Elías (tiene cojones).
Quique: agradecido por los títulos pero debes irte y llevarte a los trincones de arriba.
Varias preguntas: La carencia en un equipo sin juego se suple con huevos, pero ¿dónde estaban los jugadores de raza como Godín o Domínguez? ¿Dónde la dejaron los Ujfalusi o Perea?
Teniendo que remontar, ¿por qué se deja arriba sólo a Forlán, cuál islote? ¿o quizá se cree Quique que este urogayo es Agüero?
¿Elías de qué juega?
Mourinho pone a Marcelo de interior izquierdo y dónde estaba Juanfran.
Quique, por qué los cambios son siempre para los minutos finales cuando tienes a tus hombres muertos.