Super Mario y el retorno del Uru-Gol


Podría hablar hoy de la vuelta de Forlán. Sería lo más recurrente, fácil y sencillo 24 horas después de su reconciliación, pero eso está más que escrito en todos los medios este domingo. Podría decir también que tenía escrita y a puntito de publicar en este mismo blog una entrada en la que un servidor escribía una carta de desamor al uruguayo. Aún no sé por qué no se llegó a publicar. Lo que sí está claro es que a estas alturas esas líneas están ya en lo más profundo de mi papelera de reciclaje.


Forlán volvió, nueve jornadas después para desquitarse con un doblete de varias semanas de suspicacias, rumores, críticas y silencio. Resulta sorprendente el efecto que produce el gol en el uruguayo, algo así como la pócima de Panorámix en el pequeño bigotudo de Asterix. Fue enviar a las redes el rechace (¿o debería decir rechazo?) de Ricardo tras el tiro del Kun y el Cacha volvió a correr, a presionar, a animar, a buscar la opción más ventajosa para el equipo. Un gol, una milésima de segundo que separa la pitada del respetable y la ovación al grito de u-ru-gua-yo. Esperemos que sólo sea el principio de una larga lista de goles en unas jornadas decisivas. Para animar, un dato. Con los dos goles de ayer, Forlán iguala su mejor inicio goleador con el de la temporada de la Bota de Oro de hace un par de años. Sorprendente, ¿verdad?
Sorprendente también fue ver, por segunda semana consecutiva, a Mario Suárez en el once inicial. La salida de Assunçao, una de las pocas piezas que te garantiza equilibrio, estabilidad y regularidad, parecía cosa de locos hace un mes pero el canterano, porque es canterano nuestro del mismo modo que Piqué es canterano azulgrana, se ha ganado el sitio y ha metido en un serio aprieto a Quique. Su despliegue, su sacrificio defensivo y sus llegadas al área rival suponen la llegada de aire fresco a un centro del campo que con Tiago empieza a oler a podrido. Señor Suárez, Super Mario a partir de ahora, enhorabuena por su trabajo y por el reconocimiento en forma de minutos. Es hora de no convertirse en un Cleber Santana de la vida y romper con un topicazo que me ronda la cabeza desde hace años: jugador bueno en el Mallorca, desastre para el Atlético.
Me quedo con tres apuntes más del encuentro. El primero, y ya no es noticia, la capacidad de De Gea para tener un encuentro plácido y estar al 101% cuando llega el peligro. Son detalles de gran portero que se adquieren con la edad, pero en el caso de este chico, viene con el kit incorporado. El segundo, y tampoco es noticia, es la importancia de Reyes cuando tiene el día inspirado. El día que supere su fobia al gol tendrá aquí a su admirador más fiel. La última, y quizás la más importante, el detallazo de auténtico crack (lo que es) del Kun Agüero después de su gol. Mirando al fondo sur, ahll donde sólo se mira en los grandes momentos como aquellas flechas del arquero Kiko, invitó al público a rendir tributo a su compañero, su socio, su amigo Forlán por su reencuentro con el fútbol después de unos días complicados. Hasta en las pequeñas cosas, Agüero es un tío de diez.
Fue el primer partido de una nueva liga. Después del ‘muy deficiente’ en la parte dura del calendario con un único punto logrado en los cinco enfrentamientos ante rivales directos, toca aplicarse y tomarse en serio esta reválida. Sólo con una matrícula de honor en estos encuentros antes del final de la primera vuelta podremos tener opción a luchar por aquello por lo que tenemos que luchar.

7 comentarios:

Nacho Quiroga dijo...

De acuerdo con todo Mr. Ordás. Mario Suárez me recuerda a cuando Assustão pasó a ser Assentão. De repente, cuando menos me lo esperaba, me está cerrando la boca. Que dure mucho. Forlán me alivia que haya vuelto y espero que sea para quedarse, al menos hasta final de temporada. Lo que me entristeció más ayer en el Calderón es cuando cambiamos al Kun y me di cuenta (rebaja de cláusula a 45 millones de por medio) de que quizá sólo me queden unas 15 veces de poder ovacionarle en directo. Un abrazo.

J. Ordás dijo...

La bajada de sueldo (y de pantalones) es una cagada más, la enésima, de la gente que dirige el club. Por encima de su valor económico, lo que representa hoy en día ese jugador va más allá de lo deportivo. Es un ejemplo, una esperanza... Cuando se fue Torres, todo el peso cayó en su espalda. ¿Qué hacemos ahora? De Gea y Domínguez son candidatos, aunque no me generan lo mismo. Eso contando con que te queden más de 15 veces de poder ovacionar al rubito...

atletista sin solución dijo...

Muy de acuerdo con tu crónica. El uruguayo demuestra cada temporada que se puede confiar en él, por más que le echemos de menos durante algunos partidos.

Si el Kun y Forlán marcan gol el Atleti tiene la victoria asegurada al 99%.

En cuanto al desarrollo de la temporada, veremos qué ocurre. Yo en esto no soy muy optimista que se diga.

Un saludo de @forzaatletico

J. Ordás dijo...

Amigo @forzaatletico

La verdad es que el optimismo y el Atlético de Madrid son términos antagónicos. Desde luego, creo que los éxitos del pasado año no se van a repetir. A estas alturas, me conformo con un buen papel liguero y con disfrutar algo más de Europa y de la Copa del Rey. Ir ronda a ronda. Con qué poquito nos conformamos ya...

Emilio dijo...

Señor Ordás, esperemos que De Gea de un paso al frente y decida quedarse a pesar de que la directiva intentará ponerle el cartel de superoferta. Siempre lo han hecho con los vendibles, no espero otra cosa de ellos a pesar de que lo lógico sería hacerle ver al chaval que es importante y que sobre él y Domínguez se construirá el Atleti del futuro.

De paso, permítame dejarle el link de mi blog donde repaso la actualidad atlética desde un punto de vista diferente por si le apetece añadirme.

http://laagoniadelmediapunta.blogspot.com/

Saludos.

J. Ordás dijo...

Por supuesto que queda usted añadido, sr. Emilio.
Un placer tenerle por aquí. Mi sueño también es el de formar un Atleti de futuro con De Gea, Domínguez... Por desgracia, nosotros no mandamos aquí :(

Emilio dijo...

Desde luego las noticias con respecto a De Gea no invitan al optimismo. Seguiremos soñando.