Un añito en el cielo

Nosotros, que hicimos famoso el spot del añito en el infierno, no nos podíamos ni imaginar aquel 23 de octubre de 2009 que el equipo iba a tener dos títulos más en las vitrinas y hubiera disputado una final inolvidable para la afición. No, al menos, en un periodo de tiempo de únicamente 12 meses. Pero llegó Quique y todo cambió sin saber cómo, cuándo, dónde, y por qué.
Parece mentira. Hace ya un año que Quique Sánchez Flores se hizo cargo del equipo. Después de la traumática salida de Abel (un servidor estaba convencido de que acabaría triunfando aquí), llegaba al banquillo rojiblanco un ex jugador del eterno rival y cuyo recuerdo en Valencia hacía pensar en buenos resultados aunque rácano juego, justo lo que necesitábamos. Puestos a jugar mal, al menos si podíamos ganar, mejor. Debutó en el humilde banquillo de Marbella en Copa del Rey con un 0-2 y un calamitoso partido que se sacó adelante gracias a la superioridad del equipo.
Nadie podía pensar que aquel choque en tierras de la Costa del Sol sería en prólogo de una campaña plagada de éxitos. No tuvo recursos excesivamente distintos a los de Abel o a los de Aguirre. Simplemente, retocó y acertó, por lo que sus predecesores en el cargo no debían estar tan equivocados en su planteamiento. Siguió confiando en ese 4-4-2 más tirando a 4-2-4 con Agüero y Forlán como intocables. Eso sí, mérito suyo completamente el cargarse a un peso pesado de un convulso vestuario como era Maxi Rodríguez, resucitar para el fútbol a Reyes y confiar en De Gea y Domínguez para dos puestos en los que se necesita más experiencia que juventud.
Las cosas empezaron a mejorar, sin demasiados alardes. La eliminación de la Liga de Campeones era un hecho tras el mal inicio y la Europa League parecía más un castigo que una nueva competición que afrontar. ¡Qué equivocados estábamos! Pero todo cambió, para mí, en aquel partido de vuelta en Copa del Rey ante el Recreativo. La desventaja era difícil y el rival pequeño, pero se logró un objetivo, a priori de dificultad media, en una comunión entre equipo y grada que llevaría en volandas hasta Hamburgo, Barcelona y Mónaco.


Año dos de la era Sánchez Flores, con un plantel ajustado pero más equilibrado y el difícil reto de, cuanto menos, igualar los registros del año anterior. En Liga las cosas parecen haber mejorado, cosa poco complicada si atendemos a la mediocre novena plaza del año pasado. En Europa, con la vitola de actuales campeones, las cosas no han empezado bien, aunque la contundente victoria ante el Rosemborg aporta algo de oxígeno. Si me preguntáis, mi apuesta personal es la Copa del Rey. Ojalá volviéramos a ganarla...



1 comentarios:

ÁnGeL R. dijo...

Buenas, ayer se cumplió un año de Quique en el Atlético. Menudo año: Campeones de la Europa League, SuperCampeones de Europa. Además de jugar la Final de Copa.
Quique ha sido el técnico que ha dado con la tecla, que ninguno de los entrenadores anteriores consiguió dar.
Esperemos que Quique siga llevando al Atlético por este camino.
Saludos.