El tercer delantero

Victoria de prestigio en San Mamés pagando el duro peaje de la lesión del Kun. Una salvaje entrada del Sr. Gurpegi terminó con el pequeño delantero sollozando en una camilla y recibiendo los mimos de Quique Sánchez Flores. Por suerte, parece que lo que parecía un esguince de grado II se ha convertido en una fuerte contusión y el Kun ya trabaja para estar ante su presa favorita: el Barça.
En ese minuto 60 de San Mamés llegó la respusta a una de mis grandes preguntas sobre Quique y su planificación de la plantilla. El año pasado, con 0-1 en el marcador, todo el mundo habría apostado y ganaría a que el jugador que entrase en el campo sería Jurado. Ahora, Jurado no está (su equipo se hunde en la Bundesliga y naufraga en Lyon en su debut de Champions) y había que pasar a un plan B. ¿Qué hacer cuando falte uno de los de arriba? ¿Apostar por un tercer mediocentro o cambiar pieza por pieza y dar paso a Diego Costa?
He de reconocer que durante estos tres años que el brasileño ha estado cedido en Vigo, Albacete y Valladolid, nunca me ha convencido para ser delantero del Atlético de Madrid. Tiene el toque de genialidad del que ha aprendido a jugar al fútbol en la calle, masacrado por las patadas de los mayores. Pero también tiene el mal genio del que quiere superar a todos por el método que haga falta, civil o criminal.

Lo cierto es que el nombre de Diego Costa, sobre todo en su estancia en Segunda División, salía en los periódicos casi todas las semanas por protagonizar goles y jugadas imposibles y por marrullerías que terminaban en expulsión. Su genio, su caracter, me han hecho siempre sospechar que sería una bomba en un vestuario donde dos astros como el Kun y Forlán eclipsasen su protagonismo. Pero parece que no ha sido así y el chaval se lo está currando.
Su primera gran batalla en el Atlético de Madrid fue este verano. Cansado de cesiones, decidió que este debería ser su año o, por el contrario, abandonaría el equipo rojiblanco en busca de mejor suerte. Llegó algo fuera de forma y se encontró con una chapuza administrativa que obligaba a largar a uno de los extracomunitarios. Como en los duelos del oeste, era un vida o muerte entre Salvio, que partía con media temporada de ventaja o él. Y se puso las pilas.

Sorprendió marcando ante Espanyol Wanderers en pretemporada y le mostró al técnico que tenía algo en ataque que ni el Kun ni Forlán, ni un Ibrahima falto de calidad podían ofrecer. Así que ganó la batalla y Salvio salió rumbo a Lisboa cedido. Asumió sin rechistar su suplencia en la Supercopa y en los dos primeros partidos de Liga. Falló ante el Sporting pero en San Mamés sacó de la chistera un contragolpe que terminaría con el 0-2 de Tiago gracias a su buena conducción.
Ante el Aris tendrá otra ocasión para demostrar que Quique no se equivocó. Pese a tener las deficiencias tácticas de una persona que estuvo hasta los 16 años jugando en las calles de su Lagarto natal y que sólo jugó dos años como profesional antes de dar el salto a Europa, Diego Costa quiere ser grande. La sombra de la salida de Forlán y Agüero siempre seguirá presente y, si algún día se da el caso, el brasileño estará ahí para demostrar que puede ser el delantero del Atlético de Madrid.

1 comentarios:

Jorge D. dijo...

Diego Costa me recuerda mucho por su carácter a Vieri... Creo que sabe dónde está y a los dos que tiene por delante por lo que creo que ha asumido su rol sabiendo que la temporada es muy larga y que habrá minutos para todos.
Si él quiere será muy importante...