Apostando al Rojo... y Blanco

¿Qué hacemos nosotros en medio del lujo de Mónaco? Pero si somos un equipo de gente barrio, humilde, de Carabanchel, Arganzuela, Usera... Pues sí, señoras y señores, hoy en las ruletas monegascas no se jugará al negro, se dejará todo al rojo... y el blanco. Porque hemos llegado a una cita a la que muy pocos elegidos llegan. Y, como en Hamburgo y Barcelona, las calles del Principado se llenarán de aficionados colchoneros dispuestos a volver a dejar el pabellón bien alto una vez más.


Será porque a pocas horas para el encuentro no estoy haciendo kilómetros por carretera como en las otras dos finales, no siento ese ambiente especial de gran cita. Sin embargo, el paso de los minutos hace inevitable el cosquilleo en el estómago, que se convertirá en auténtica taquicardia en torno a las 20:45 de la noche. Duelo de altos vuelos frente a lo más parecido al Barça de los seis títulos. Debería aterrar pero, ¿qué equipo fue el único capaz de ganar a ese todopoderoso Barcelona? Dicho queda.
La clave en el encuentro estará en el centro del campo. Presuponiendo que las delanteras deberían estar parejas y que garantizan goles y que nuestra defensa, pese a las incorporaciones, será algo inferior, la medular se antoja como el lugar donde tanto Quique como Benítez habrán centrado sus miradas. La baja de un viejo conocido, Motta, en los italianos se contrarresta con la más que presumible ausencia de un Tiago que no llega en forma a la cita y que puede convertirse en uno de los descartados por nuestro entrenador.
Por ello, mis miradas estarán puestas hoy en Raúl García. No es que se trate del niño mimado de la afición. Es más, el navarro es uno de los más criticados por la grada toda vez que no se ha convertido en el megacrack que parecía que podía llegar a ser en Osasuna y su precio de llegada, avalado por Javier Aguirre, no ha convencido a ese sector del Vicente Calderón.
Pero yo estoy en el otro bando. En el de los agradecidos a Raúl García (poner su nombre sin apellido me sigue produciendo urticaria), el que ve virtudes donde otros ven defectos. Veo en él un líder en el campo y en el vestuario pese a sus 23 años, un jugador noble, con raza y caracter de los que ya quedan pocos. Su entrega y despliegue no pueden ser juzgados y, pese a que en ocasiones no esté acertado en el pase, su visión de juego no es para nada mala.


Sin Tiago, el pamplonica nos llevó a Hamburgo y nos ayudó en gran parte a levantar la Copa, un mérito que jamás se le ha reconocido en el Manzanares. El 8 del Atleti es de los que nunca se esconden y menos en las grandes citas. Es por ello que hoy confío en él más que nunca para desactivar el juego de los Sneijder, Cambiasso y compañía y facilitar el trabajo de creación de Mérida (más papeletas que Simao) y Reyes. Si lo consigue, tendremos el encuentro igualado y preparado para un intercambio de golpes como en las grandes veladas pugilísticas. Nadie negará que ese tipo de partidos es el que más nos gusta...

PD: Del grupo de la Europa League ya habrá tiempo de hablar largo y tendido. Bayer Leverkusen, Rosemborg y ARIS de Salónica son tres rivales duros pero seguimos siendo teóricos favoritos. Habrá que estar atentos al bloque de los alemanes, reforzado por Ballack, a las frías temperaturas de Noruega y al infrierno griego. Ganar tres de tres en el Calderón se antoja fundamental.

3 comentarios:

Vicente dijo...

Si, yo también soy de Raul Garcia.

Como bien dices, de su rendimiento hoy, depende gran parte de nuestra suerte.

Vicente dijo...

Creo que Raul ha estado a la altura, ¿eh?

estornud2 dijo...

Buen artículo Jorge, pero para mi gusto lo conseguido es demasiado grande como para personificarlo en R. García (si a tí te da urticaria el nombre, a mí me basta con la rima).

Estornu2