Ni mis hijos son feos...

...ni mis pedos huelen mal. Vais a permitirme tirar del refranero de mi difunta abuela para abrir esta nueva entrada en el blog. Todo tiene relación si entendemos la metáfora hijos-canteranos, ya que en las últimas semanas se está oyendo y, sobre todo, escribiendo cosas sobre las jóvenes perlas que conviene matizar.
Vemos con orgullo a tres chicos del Madrileño jugarse el Europeo sub 19 de Francia. Los chicos de Luis Milla sólo tienen por delante a la anfitriona para emular a los 'mayores' de la Roja en éxito y, sobre todo, en cuanto a juego. Los jóvenes españoles maravillan a los ojeadores de todo el planeta y confirman la continuidad de una estirpe victoriosa para el fútbol de nuestro país.
Sergio Gontán, Keko, Jorge Pulido y Jorge Resurrección, Koke, tiñen de rojo y blanco las alineaciones de una selección destinada a la gloria. ¿Y eso en que nos afecta para el futuro próximo del Atlético de Madrid? He aquí la discusión, el dilema. Los dos primeros están se llevando buena parte del mérito conseguido por la Rojita, con el permiso de Bojan, Thiago y compañía.

Desde foros, medios de comunicación y redes sociales se está pidiendo la titularidad en todo un Atlético de Madrid para estos jóvenes en pleno proceso de formación. En algunas ocasiones se llega a leer que son jugadores de primera clase mundial en sus respectivas posiciones, ¿nos hemos vuelto locos? Las posibilidades de consolidación en un equipo con grandes esperanzas de futuro son muchas, pero hay que llevar el tema con mucho tacto. Sólo hay que revisar las alineaciones de selecciones inferiores en torneos anteriores para comprobar cómo muchos de estos chavales se pierden en el ostracismo en cuestión de años.
Su calidad es indiscutible, así como su sentimiento atlético pero no podemos dejarnos llevar por una euforia basada en los ejemplos recientes de jugadores como David De Gea, Álvaro Domínguez y, en menor medida, Ignacio Camacho. En el caso de nuestros estos últimos, la jugada ha salido bien aunque la apuesta era más que arriesgada. El portero partía el año pasado como tercera punta de lanza tras el costoso fichaje de Asenjo y de haber repescado a Roberto. Un cúmulo de circunstancias llevó al talaverano a la meta rojiblanca en Do Dragao y nunca más la soltó.
En cuanto al central, una apuesta arriesgada de Abel y, sobre todo, de Quique Sánchez Flores, nos ha descubierto a un gran zaguero que ni siquiera tenía una carrera consolidada en las categorías inferiores. Ahora es turno de evaluar a la nueva hornada de una generación que muchos denominan ya como "la mejor de nuestra historia".

La configuración de la plantilla actual, mas la llegada de posibles fichajes como el de Godín tapan el hueco a estos canteranos, que podrían ver cortada de cuajo su progresión en unos años críticos de su formación. La primera opción es la cesión a otros equipos. Así se ha hecho, con buen criterio, con Rubén Pérez que se encontrará con un auténtico experto en dar cancha a los jóvenes con talento como es Miguel Ángel Lotina.
La segunda opción, la más deseada y la más arriesgada es lo que podemos denominar el 'método Pep'. Guardiola está sabiendo gestionar la llegada a todo un Barcelona de jugadores como Bojan, Thiago o Fontás. Bien es cierto que la calidad del equipo y los buenos resultados ayudan a ofrecer minutos de prestigio en encuentros decididos. Es en esta dirección hacia donde habría que dirigirse pero para ello necesitamos, en primer lugar, hacerles entender su rol dentro del equipo.
En segundo lugar, es también importante contar con el apoyo de la afición. Ni van a ser tan buenos desde el primer día como Domínguez o De Gea ni se van a estrellar como en los casos de Víctor Bravo o Pollo por poner ejemplos relativamente recientes.
¿Titularidad? Nunca. Actualmente no conocen la máxima competición como para poder arriesgarnos con ellos desde el primer día aumentando el riesgo de destrucción del jugador. Lo más coherente, por tanto, sería que completaran una plantilla formada por 16-18 jugadores 'mayores' y contar con oportunidades en encuentros de Copa del Rey, Liga e incluso Europa League. No más de cinco deberían formar este selecto grupo y mis favoritos en este sentido deberían ser: Pulido, Keko y Borja. El resto, a juzgar por su buen hacer en los entrenamientos, alternando el primer equipo con el filial. Confiemos en que Quique sepa llevar bien este auténtico regalo que desde la buena labor de Amorrortu se está gestionando en Majadahonda.

Humo, opacidad y otros cuentos de verano

Terminó el Mundial y volvimos a la realidad. El dulce sueño de la consecución del título en Sudáfrica terminó cuando sonó el despertador y nos dimos cuenta de que empezaba un nuevo curso para el Atlético de Madrid en el que hay que estudiar mucho desde el primer día. El primer examen es de los que quitan el hipo, ni más ni menos que ante todo un Inter de Milán en la Supercopa de Europa.
Además, hay que defender la segunda competición continental más importante y nos mirarán con lupa en el torneo del KO como actuales subcampeones. Para colmo, tenemos la obligación histórica, deportiva y moral de superar la miserable novena plaza que conseguimos el año pasado después de un nefasto inicio de campaña. El calendario ha sido caprichoso y ha querido que el primer tercio de Liga sea de aúpa. Esperemos no descuidar esta competición, es la que da acceso a la Liga de Campeones, al dinero. Porque de guita no andamos sobrados.
Pero parece todo lo contrario. Somos como ese vecino que todos tenemos y que luce orgulloso su mercedes y farda de sus vacaciones en destinos exóticos mientras come y cena día sí, día también, platos de lo más austeros. A nosotros, para colmo además de pobres, nos estafan de mala manera. Nos tratan cual hombre de pueblo que llega a la capital con la caja de las gallinas colgada del brazo. Si otros años, consiguiendo la clasificación para la Liga de Campeones, no se invirtió, se escatimó y se dejó salir jugadores fuera del mercado de fichajes, ¿a qué se debe esta repentina euforia consumista?
Que no me digan que se debe a lo que el club ingresó por la Europa League. En este enlace y en este otro foro espanyolista se ve resumido lo que ingresa un equipo por conseguir el título y da para poco más que para pagar a Forlán y a Agüero. Entonces, ¿será que están esperando al final del mercado de fichajes para colocar a alguno de estos caramelitos del fútbol mundial y volver a dejarnos con cara de tontos? Esperemos que no, pero la experiencia dice que podemos esperarnos lo peor.
Cuando se publiquen estas líneas, habrá sido presentado Filipe Luis. Su llegada supone un gran salto de calidad en el lateral zurdo y reducirá las obligaciones de Antonio López, que podrá estar más fresco cuando se le necesite. Llega, probablemente, uno de los tres mejores en su puesto. Su grave lesión, esperemos, parece totalmente olvidada y su carácter ganador y su enorme calidad humana le convierten en carne de ídolo para una afición que necesitaba un fichaje así como agua de mayo.
Soy el primero en defender la necesidad de contratar un hombre como el brasileño para configurar una defensa de garantías. Filipe garantiza sacrificio atrás y mucho peligro arriba, algo de lo que hemos adolecido desde hace décadas en ese lugar del campo. Sin embargo, como todos los años, detrás de las luces y los anuncios a bombo y platillo made in Cerezo & cia están las sombras. Las sombras de un fichaje que para consumarse necesitó cortar muchísimos flecos. Cuando en este equipo se negocian flecos, ya sabemos que nos están tangando.
Y como buen palurdo recién llegado, corremos el riesgo de toparnos con un viejo zorro sin escrúpulos que nos pueda desplumar. Ese listillo de turno no es otro que Augusto César Lendoiro, un auténtico fenómeno a la hora de exprimir al máximo la salida de sus jugadores. El Barça de los seis títulos, exponente del fútbol mundial, tuvo que renunciar a la contratación de Filipe Luis por las pretensiones de Lendoiro, pero nosotros hemos picado. Es más, nos la han metido hasta el fondo.
Desde los primeros rumores, siempre se habló de una cantidad que debería rondar los 12 millones de euros. Ahora, una vez fichado, se dicen a medias las cantidades. Efectivamente, el Atlético soltará esa cantidad pero lo que asusta son los 'pluses' que ha conseguido el presidente deportivista en esas reuniones para cortar flecos: cesión de Rubén Pérez con opción de compra (mucho ojo con este chaval, que podría salir una estrella), cesión de un segundo jugador, opción de compra la próxima temporada de Miguel de las Cuevas por un millón de euros, condonación de la deuda por el fichaje de Ze Castro, cantidades sin aclarar por objetivos alcanzados por el jugador y, por último, un 15% de una hipotética venta del jugador. A poco que supere los 12 millones por los que se va a comprar, serán otros dos millones más.
Nos llevamos un jugadorazo pero, ¿a qué precio? Soy de los que piensa que es mejor tener a cuatro tíos de siete que a uno de diez. Habiendo invertido bien, se habría podido traer a un Azpilicueta de la vida (Osasuna estaba muy interesado en Valera como parte de la negociación) y cerrar de un portazo el culebrón de Tiago. Pero ahí no quedan las cosas. También hay interés en la mulipropiedad (¿?) de Godín. Nueve millones y un disfrute al 50% del jugador. Por favor, ruego a quien entienda esta custodia compartida que me la explique, ¿por la mañana con uno, por la tarde con otro? ¿Un partido con cada equipo? ¿Media temporada quizás? Lo dicho, un despropósito.
Con todo esto, seguiremos llenando páginas y páginas de los diarios deportivos de todos los rumores que giran en torno al Vicente Calderón. Preparen los extintores o el humo les cegará...

Apuntes sobre el Mundial

Acabó el Mundial y de él se pueden extraer algunas conclusiones relacionadas con el Atlético de Madrid que conviene resaltar justo en el momento en el que el equipo 2010/2011 echa a andar con algunas caras nuevas y mucha ilusión, tanto en los que suben desde abajo, como en los que llegan, como en los que podrían llegar pero no terminan de hacerlo por los indeseados flecos.
Después de un mes loco en Sudáfrica, culminado con el orgasmo futbolístico del gol de Andrés Iniesta en la gran final, podemos decir sin miedo a equivocarnos que tenemos a uno de los, para mí, tres mejores delanteros del panorama futbolístico internacional: Diego Forlán. Cacha no acusó un año de saturación de partidos, con un final de temporada para enmarcar y se echó a sus espaldas un grupo como el uruguayo con poco fútbol pero con mucho carácter y unas ganas enormes de reencontrarse con la historia. Su premio, ni más ni menos, convertirse en el mejor jugador de la mejor competición que el fútbol ofrece en el planeta.


Uruguay representa en cierta medida los valores del Atleti: un grande históricamente que ha venido a menos en las últimas décadas pero que, tras este inolvidable 2010, amenaza con volver a la élite a poco que se hagan bien las cosas. Forlán ha sabido convertirse en el líder de ambos grupos para conseguir la Europa League por un lado y una meritoria cuarta plaza en toda una Copa del Mundo donde fracasaron grandes titanes como Francia, Italia o Brasil.
Nuestro ‘7’ ya ha anunciado su interés por seguir siendo el abanderado rojiblanco y la pelota está en el tejado de la directiva, que mataría por una oferta archimillonaria que hiciese rebosar sus ya acaudalados bolsillos. Pero Forlán quiere seguir haciendo grande al Atleti, igual que lo ha hecho con Uruguay y para ello cuenta con el Kun, que querrá quitarse el mal sabor de boca de un Mundial negativo en lo personal y en lo colectivo. También contará para ello con un Reyes más ambicioso y que ha llegado a la pretemporada con cinco kilos menos y la obsesión en la cabeza de volver a la Roja cuanto antes.
Otros nombres propios también han llamado la atención para la afición rojiblanca en el Mundial. Nuestro Fernando Torres no tuvo su mes y lo acabó pagando con su suplencia. Desde nuestro prisma se le ha defendido (y defenderá) siempre hasta lo inexplicable como buen niño mimado del Calderón que es. Su gesto en la celebración, como ya hiciera en la Eurocopa, nos demuestra que sigue siendo de los nuestros y aunque no me gustase esa exposición de sentimientos en un lugar que no venía a cuento, no cabe duda de que a quien sienta el Atlético de Madrid le tiene que llenar de orgullo y poner la piel de gallina.


El apartado negativo lo trajeron Simao y el Kun. El portugués no dio la talla en una selección que vivió demasiado a la sombra de un Cristiano Ronaldo demasiado obsesionado con su gloria personal tal y como le pasase en el equipo donde juega. La contra en el combinado luso la trajo un sorprendente Tiago, que brilló con luz propia y demostró a Gil Marín, Cerezo y compañía que esos ocho millones de euros son un gasto más que necesario, casi obligatorio.
Agüero no tuvo oportunidad. La calidad en el ataque albiceleste con un Messi insustituible, un Higuaín tocado por la varita del gol y Tévez y Milito, acompañantes de lujo, hizo que Maradona sólo se acordase de su yerno para obrar el milagro ante una Alemania que pasó por encima de Argentina. Mucho peso para el Kun.
También es digno de mención el torneo  que hizo un antiguo jugador como Johnny Heitinga. Siempre me pareció un gran error su salida por la manera en que se produjo y por ser Juanito su sustituto y el Mundial ha dado la razón a los que así pensábamos. Olvidando su expulsión en la gran final, su rendimiento ha hecho recapacitar a más de uno y reflexionar sobre qué habría sido del Atlético este pasado año con su figura en el centro de la zaga junto a Álvaro Domínguez.
Ahora es tiempo de pensar en el futuro. Se avecina un curso cargado de responsabilidad con el peso de ser campeones de una gran competición y subcampeones en otra y con la obligación innegable de mejorar el rendimiento en Liga. La mitad de tabla no es un lugar digno para un equipo con nuestra historia, nuestro currículum y nuestra afición.