El cuento de la Cenicienta

El final de temporada, la llegada de Mérida, la mirada del Kun en Neptuno, la renovación de Quique, el éxodo a Barcelona... Todo parecía precioso en estos últimos meses pero hoy tengo que desahogarme con un tema que me parece la mar de indignante. Muchos lo sabíamos ya, pero hay quien se sorprenda mañana al abrir el periódico y leer que un tal Iván Ruiz probará la próxima temporada con el primer equipo del Atlético de Madrid.
Vaya por delante que toda esta bilis que voy a verter sobre el teclado no tiene absolutamente nada que ver con el chaval. Él se presentó a un concurso, demostró su calidad y ahí tiene su premio. Lo que me parece triste (por usar una palabra comedida) es que un club fundado hace 107 años, cuya camiseta han vestido los mejores jugadores del mundo, que ha levantado trofeos por gran parte del globo, se rebaje a un chanchullo de tele-realidad como este.



Personalmente, me la trae al pairo si el chaval en cuestión tiene la zurda de Maradona, el regate de Pelé, la velocidad de Cruyff o toma hormonas como Messi. El Atlético de Madrid, señores que mandan, está por encima de jueguecitos de este tipo por mucho Zidane y por mucho Francescoli que hayan realizado la selección del jugador.
En pleno siglo XXI, donde la bancarrota llama a la puerta del 90% de los equipos, donde hay que pelear para conseguir el mejor contrato televisivo, no podemos jugar al cuento de la Cenicienta para ver si este chico de la Unión Deportiva Los Barrios, que ni siquiera tenía intención de apuntarse al concurso, sale princesa de cuento de hadas. Las pocas veces que ví el programa haciendo zapping, me llamó la atención por mostrar a concursantes peleándose entre ellos o con discusiones habituales en Gran Hermano y otros programas 'educativos'. ¿Son esos los valores que queremos para los jugadores del Atlético de Madrid?
Lo natural, lo que debería pasar, es que este muchacho se pegue el viaje de su vida en la gira del equipo a China, arañe algunos minutos en algún amistoso para 'alegría' de canteranos y transferibles que maten por un puesto en la plantilla y que acabe jugando en el filial o prescindiendo de su contrato meses más tarde.



Hace unos días, se leía en la prensa que Amorrortu había hablado con los jugadores de la cantera para contarles su situación en el club. Desde arriba se está haciendo una fuerte apuesta por la cantera (más por obligación económica que por ocurrencia del Trío Calavera) pero no hay sitio para todos.
Algunos como Indiano, que ha realizado una gran campaña, o Joshua Zapata, en el Atleti desde los seis años y socio desde que nació, no tienen hueco y han de hacer las maletas. ¿Qué pensarán estos chicos del nuevo 'fichaje'? Ellos que llevan toda la vida partiéndose el pecho en campos impracticables, con lluvia o nieve y que irradian sentimiento colchonero por los cuatro costados. Ellos que matarían por una oportunidad en el primer equipo como la que tuvieron De Gea o Domínguez. Ellos ven ahora como a un chico le basta con tres meses de pantomima televisiva para pisotear su sueño de lustros.
Así es el Atlético de Madrid que tenemos hoy en día. Habremos recuperado prestigio gracias a un título, pero lo perdemos día a día, minuto a minuto pisoteando a quienes de verdad saben lo que es el equipo del Vicente Calderón. Y todo esto, como siempre, por un puñadito de euros que ya saben dónde van a acabar...

Rumore, rumore

Deja uno de escribir unos días y los acontecimientos se suceden a velocidad vertiginosa. Salidas, llegadas, intereses y un presidente  bocazas participando en un acto que hace unos años no hubiera merecido pero para el que ahora está hecho como el anillo al dedo. Esta es la actualidad del equipo en una semana marcada por la llegada un portugués al vecino de la capital. Una cosa no podemos evitar, hacemos tanto o más ruido que Mourinho.



El primer movimiento ya está hecho. Era un secreto a voces desde que llegase 2010. Fran Mérida, joven joya del fútbol patrio, ya luce la rojiblanca. De él se dice que es atlético hasta la médula, así lo muestra una foto a su llegada a Londres con la camiseta de Torres (por desgracia, el conocidísimo pijama) y una bufanda del equipo. No lo pongo en duda y confío en que puede ser un pilar importantísimo en la enésima reconstrucción del equipo.
Sí es cierto que es un fichaje que me da miedo. La calidad la tiene, el sentimiento también, pero no debemos olvidar que es un crío con un pequeño puñado de minutos en la Premier League y una cesión, cuanto menos mediocre, a la Real Sociedad. Con este bagaje, la paciencia y la confianza deben ser los elementos predominantes si queremos que el catalán triunfe en el Vicente Calderón. No esperemos que llegue y bese el santo (ojalá me equivoque).



El siguiente paso, a expensas de lo que suceda con los Agüero, Forlán, Simao y compañía, es reforzar la retaguardia. Pablo hace las maletas rumbo al West Bromwich Albion toda vez que su contrato aquí ha finalizado. El manchego pudo haber marcado época en el Manzanares, pero una mala gestión en aquellas fatídicas elecciones blancas acabaron con su aura y su declive fue inevitable hasta el punto de ser una pieza marginal en el mejor año de nuestra historia reciente.
Más de lo mismo con Pernía. Criticado hasta la extenuación por su deficiente nivel en el lateral izquierdo, su compromiso y su comportamiento son intachables. Nunca renunció a pedir el balón cuando más de media grada se mofaba de él y eso le honra. Ojalá tenga suerte allá donde vaya. Para suplir su marcha, el nombre que suena con más fuerza es el de Filipe Luis. La llegada del deportivista sería un auténtico lujazo una vez superada su lesión pero aquí topamos con un muro casi infranqueable.
De sobra son conocidos los problemas de nuestros directivos a la hora de negociar, un terreno donde Augusto César Lendoiro se mueve como pez en el agua. Si el Valladolid supo sacarnos hasta las entrañas el año pasado con el fichaje de Asenjo, no me quiero ni imaginar el desaguisado que puede suponer la llegada del brasileño. Según se rumorea, Camacho, Diego Costa y siete millones de euros (más la condonación de otros dos por el fichaje de Ze Castro) separarían a Filipe Luis de la capital.
Si en la parte de atrás el movimiento es incesante, también se leen páginas y páginas sobre los acontecimientos que pueden producirse arriba. La Juve quiere pujar fuerte por el Kun. Diego, Tiago y 35 millones son su oferta y, según comenta Rubén Uría, Pitarch vería con buenos ojos esta operación. Para mí, es un error. El Kun debería ser intransferible sí o sí. Lamentablemente, si hemos visto vender a Torres o al Vicente Calderón ¿por qué no iba a partir Agüero rumbo a Turín?
Forlán tampoco es ajeno a la rumorología. Su buen final de temporada y su papel fundamental le convierten en una chuchería apetecible por varios equipos. A la poco creíble opción del Olympique de Marsella, se une un posible trueque por Güiza y seis millones de euros que ofrece el Fenerbahce. Otro gran error de producirse. Mientras el español es un jugador devaluado por su paso por Turquía, el uruguayo ha escrito su nombre con letras de oro en la historia de nuestro club. Eso no se paga con mil millones de las antiguas pesetas que sabe Dios en qué bolsillos terminarían…
Para terminar esta entrada, un espectáculo digno de película de Berlanga. Enrique Cerezo en el Foro Marca con Eduardo Inda, director de este periódico. Semejante adición de sumandos sólo podía dar como resultado un conjunto de citas absurdas y cómicas. Ahí van las más destacadas.
Enrique Cerezo:
“El Barça es un club extranjero” (Manda huevos, después del recibimiento culé en la Final de Copa)
“Los abonos no son caros, además de dar derecho a ver CASI todos los partidos en casa de Liga, puedes ver los de Copa, algunos de Copa de Europa (¿?), amistosos y a romper los baños, insultar al presidente...”
“Para triunfar en el fútbol lo mejor es no saber nada, lo mismo que en el cine”
Eduardo Inda:
“La Liga española debe tomar nota de la sensatez de Enrique Cerezo”
“Su propuesta (la de Cerezo) traza algunas líneas maestras para evitar la situación actual de endeudamiento que tienen la mayoría de los clubes”



Con esta semana tan movidita, ¿quién quiere que empiece el Mundial?