Despidiendo a los héroes

El encuentro de ayer puede ser, para muchos, como una especie de entretenimiento para amenizar las largas horas de espera en las taquillas del Calderón o para relajarse un rato de los quebraderos de cabeza a la hora de cuadrar vuelos, horarios y presupuestos antes de partir hacia Hamburgo. Algunos incluso optaron por hacer cola antes de una larga noche de espera para conseguir ese codiciado trozo de papel que abre las puertas de un sueño 24 años después.
El estadio, ante la visita del Valladolid, entre semana y a una hora complicada, amenazaba con ser un solar con el equipo centrado en otras cosas más importantes y los objetivos ligueros de principio de temporada como algo inalcanzable. Pero el estadio estaba lleno. Había que despedir a los villanos de la Liga de Campeones convertidos en los héroes del Ali Sami Yen, del Jose Alvalade, de Mestalla y, sobre todo, de Anfield.
El equipo respondió. El Valladolid, ahogado por su situación liguera y apoyado por una buena representación de aficionados comenzó intentando morder pero pronto se apagó la pólvora. Clemente llegaba con la vitola de invicto y eso hacía sospechar a más de uno. Diego Costa dejó buena impresión en la que probablemente sea su casa el próximo año. Ni el brasileño, ni Pedro López ni un desacertado Manucho consiguieron superar a un brillante De Gea que no parece que vaya a perderse muchos minutos hasta el final de temporada.
Ante tanto fallo, el Atlético decidió que podía probar suerte en ataque. Jurado, que está llegando a final de temporada en un gran momento de forma, se encargó de combinar con Salvio, otro de los que van a más, para poner un centro suavito de esos que se rematan solos. Lo hizo Juanito, que anota su segundo gol en Liga, superando la cifra del incomparable Cleber Santana… Larga vida a O’Rei.



En la segunda mitad, Jurado, casi sin querer y Forlán, que como cada año llega al final con la puntería bien afinada (este año le ha costado más) dejaron el partido visto para sentencia y dejaron el gol de Sesma en mera coincidencia. El gaditano, a la chita callando, lleva ya siete goles, una cifra para nada mediocre. Sí se agradece con un 3-1 en el marcador y poco en juego, ver a jugadores como Ujfalusi enfadarse por haber encajado un gol. Perfeccionismo se llama y hace mucho que no vemos ejemplos de este tipo en nuestro estadio.
Ahora, a esperar. Nuevo trámite de nuestra particular ‘pretemporada’ en Gijón y a viajar a Hamburgo. Quique debería dar descanso a los importantes en ese encuentro aunque, a tenor de lo visto en los últimos partidos, el entrenador intentará completar una alineación mixta entre fijos y nada habituales. Mucho ojo con las lesiones y a hacer cambios si el partido se pone complicado.
Por último, pero no menos importante, volvió a gustar Cabrera. El valor del minuto de uruguayo descendió a la par que se disparan la opinión de porqué este chaval de solo 19 años no ha tenido más oportunidades en una temporada cargada de partidos y jugando en una zona tan convulsa como nuestra defensa. Sólo Quique y Abel tienen la respuesta.

2 comentarios:

Nacho Q. dijo...

Permíteme que discrepe en una cosa: CABRERA ES HORRIBLE. Cada balón que tocaba, al Valladolid. De hecho yo ayer repetía constantemente "Normal que ningún entrenador le haya sacado ni un minuto". Vale que le falta ritmo... pero no digas que ayer gustó!

J. Ordás dijo...

Desde luego que no va a ser Maldini... Pero con 19 añitos y diez meses sin jugar un minuto, tampoco me pareció un dolor. Para mí, y sin ser lateral puro, mejora a nuestro actual lateral zurdo suplente...