Y de repente volvimos

Lo hemos hecho casi sin darnos cuenta. Con una seguridad y un paso firme de los que ya no se solían estilar en el Calderón desde tiempos de Kiko, Pantic y Caminero. Hemos vuelto, damas y caballeros. Después de años, lustros, décadas de apatía, sinsabores y de deambular por la mediocridad, tenemos la oportunidad de conseguir dos títulos… ¡Quién nos lo iba a decir!
La locura se desató anoche en Madrid. Un millar de personas se echó a la calle para celebrar que el Atleti, nuestro Atleti, se había reencontrado a sí mismo y había vuelto a Europa por la puerta grande. Muchos entre los que me incluyo, miraron con recelo la UEFA Europa League tras la desastrosa eliminación en Liga de Campeones. Éramos como el niño al que se le antoja un juguete y los padres le regalan otro distinto. Al principio no lo quieren mirar pero en cuanto juegan con él ya no lo sueltan.

Y eso le ha pasado al Atleti. Comenzó la historia ante el Galatasaray con un mal resultado en la ida y una vuelta emocionantísima en la que Forlán, en el descuento, nos daba el pase. Siguió el Sporting de Lisboa, viaje apetecible para muchos que tras el partido del Calderón dejaba todo en el aire para el José Alvalade. La exhibición de Agüero nos metió en cuartos. Allí esperaba el Valencia, donde conseguimos un buen empate a dos. En la vuelta, sufrimiento. Posible el partido en el que peor lo hayamos pasado en mucho tiempo… hasta Anfield.
Porque el 1-0 de Forlán en la ida era un buen resultado, pero ya veníamos teniendo callo en eso de los grandes batacazos en partidos importantes. Aquello de ‘llevamos varios partidos buenos, hoy toca cagarla’. Rugía la grada de Anfield con el pitido inicial y el Liverpool se lanzaba al ataque en modo estampida de ñús. Antes del minuto de juego, habían lanzado tres saques de esquina y habían obligado a De Gea a realizar una parada de mérito.
Este niño está bendecido por los mejores guantes de nuestra historia, por Medinabeytia, por Miguel Reina, por Abel, por Molina. En una noche en la que nos mordimos las uñas hasta los codos, tranquilizaba la imagen portero sereno y tranquilo como si de una partida de PlayStation se tratase. Serán cosas de la edad…
La defensa volvió a salirse. La baja del mariscal Ujfalusi  se notó en la banda derecha. Valera comenzó nervioso al sentirse observado pero el paso de los minutos le fue dando el poso necesario para asentarse e ir controlando su zona con regularidad. Perea, una vez más, increíble. Sigo diciendo que la mejor terapia para el colombiano fue la humillante ovación que le rindió el Bernabéu. Desde entonces, ha vuelto a ser el gran Perea que deslumbró a España a su llegada de Boca Juniors.
Todo iba encaminado a un empate en el descanso pero el gol de Aquilani trastocó los planes. Se confirma que somos auténticos expertos en la resurrección y puesta a punto de futbolistas en mal momento y el italiano fue un ejemplo más. Inédito durante todo el año, hizo olvidar a Xabi Alonso durante 45 minutos. Por suerte, la exigencia del partido y su falta de ritmo fueron menguando sus facultades hasta terminar exhausto.
De repente llegó la prórroga. Podían haberla puesto tras el descanso, ya que la segunda mitad no demostró la clase de partido que se jugaba. Benítez golpeó primero gracias a los cambios y Quique enmendó su error introduciendo a Jurado. No tuvo una prórroga perfecta, pero el gaditano era justo lo que necesitábamos en un partido como el de Anfield. Raúl García, reventado, se echó al equipo a la espalda y mandó un rotundo mensaje a aquellos que le pitan en el Calderón.
Mientras, el de Sanlúcar campaba a sus anchas y se gustaba con el balón en los pies. El Liverpool no esperaba un elemento nuevo y desconcertante y falló. Falló Glen Johnson y Reyes le puso un caramelito a Forlán de los que el uruguayo no perdona. A estas alturas y pudiendo hacer algo de resumen de la temporada, me borro de los que hablaban de temporada floja de Forlán. Sus 26 goles en las tres competiciones me dan argumentos. Además, su rabia en la celebración de Anfield hace que vuelva a perdonar sus errores anteriores.
Su predecesor en la grada, nuestro niño, vio el partido con mucho, mucho sufrimiento. Le iba mucho en juego y, a diferencia del año pasado, no se le vio celebrar el tanto del Liverpool. Dicen los que le vieron tras el partido, que Fernando Torres sonreía. ¡Qué le vamos a hacer si es uno que fue, es y será siempre de los nuestros!
Ahora, es momento de disfrutar de lo conseguido, pero también de empezar a hacer encaje de bolillos para conseguir entradas, cuadrar vuelos, inventarse excusas para escaquearse del curro… Al final, una campaña que se avecinaba terrible puede terminar siendo histórica. Es momento también de que los niños sepan lo que es de verdad el Atleti. Que vuelvan a pedir a sus padres ir al cole el lunes con la rojiblanca. Que no se sientan señalados por los otros niños y luzcan el escudo con orgullo. Es momento también de recordar a todos aquellos que hubieran disfrutado de todo esto pero ya no están con nosotros.
Seguro que lo han visto todo desde ese tercer anfiteatro rojiblanco.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

13:30 horas del Viernes 30 de Abril del 2010, todavía me dura el subidón, han pasado más de 12 horas del final del partido y sigo con la misma sensación que sentí cuando el U-RU-GUA-YO fusiló a Reina.

Que el Atleti ha vuelto está claro y no depende de ganar o perder las finales, y es que si una cosa tengo clara es que la semana del 12 al 19 de Mayo es el inicio de una nueva etapa en el equipo y en su afición, esperemos que la directiva deje trabajar a los que saben y que den un voto de confianza a quién con esfuerzo y trabajo se lo han ganado.

Esta mañana poco me ha importado que el camarero del bar me pusiese el café frió, que el jefe me largara la charla de rigor, que el atasco durase más de lo normal o que a mi mujer se le estén cayendo los pechos, hoy sencillamente soy el tío más feliz de mundo.

Forza Atleti y larga vida al blog

J. Ordás dijo...

Sr. Anónimo, lo del café lo paso, lo de la charla y el atasco también, pero lo de los pechos de su mujer... preocúpese al menos un poquito ¿no?

Anónimo dijo...

Espero verte en BCN como mínimo... Felicidades!

Dani Sanabria

Estornu2 dijo...

Anónimo es Estornu2, pero ya han pasado unas cuantas horas más del final del partido y doy fe que esos pechos siguen estando en su sitio, jeje.

J. Ordás dijo...

Todo un alovio, amigo Estornu2