Un invitado de excepción

El Toto se confirmó ante el Tete. No encontraba mejor manera para hablar de un partido como el del Tenerife que con una broma muy fácil. Era un encuentro incómodo. No por la calidad del rival o por la necesidad de los puntos, era incómodo porque yo creo que nadie en su sano juicio tenía ningún interés en la visita del equipo insular. Con una entrada más que digna para la presentación que acabo de comentar, llegaba al Calderón un equipo con sed de salvación, un ingrediente calcado al de hace diez días y que acabó con tres puntos viajando rumbo a Jerez de la Frontera.
Decíamos que nadie en su sano juicio debería tener interés en este partido. Pues hubo una persona, un jugador que decidió saltar al vacío y regalar una agradable tarde de domingo a los 48.000 espectadores que se acercaron al Manzanares: Eduardo Salvio. El argentino llegó después de un inusual culebrón invernal (flecos vienen, flecos van) y entre sus problemas físicos, su falta de adaptación a un esquema ya trabajado y la poca confianza de Quique, no había podido darnos ni una miserable tarjeta de visita.
El entrenador del Atlético de Madrid no quiso forzar en exceso en las rotaciones y se la jugó de inicio con De Gea, Ujfalusi, Perea, Antonio López, Reyes y Agüero de los teóricos titulares. En el calentamiento, una lesión del checo le dejó fuera del once pero Domínguez, el castigado Domínguez, heredó su puesto en el equipo. Esperemos que el bueno de Tomas esté recuperado para el partido del jueves.
De los que acompañaron a los habituales, Valera se marcó un partido notable y confirmó la teoría de algunos de que puede ser un hombre válido para completar la plantilla. Parece que el lateral derecho contagia a sus últimos inquilinos y es una demarcación más sólida que a principio de temporada. Camacho y Tiago se volvieron a complementar bien como ante el Deportivo, si bien el portugués va menguando su brillantez de manera directamente proporcional a la mejora de Raúl García en Europa League.


Y, por encima de todos, a pesar de su corta estatura, el Toto. Salvio se entendió a la perfección con Agüero en una delantera con un promedio de edad de 20 añitos. Dos pequeñajos, dos argentinos se complementaron a la perfección en una contra para que el Kun se plantase ante Aragoneses. El meta logró sacar una mano de oro pero ahí estaba Salvio para pescar el rechace (¿o es rechazo?) y marcar casi sin ángulo.
Antes de la media hora, había mandado a las redes un buen centro de Valera desde la banda. En ese momento fue felicitado por el Kun en un acto en el que, esperemos que no, le daba la alternativa y el bastón de mando del futuro colchonero. Resulta espeluznante ver la madurez de Agüero a sus 21 años en ese momento paternal. Parece que lleve toda la vida entre nosotros.
Aquí murió el partido. En la segunda parte, nuestra caraja y la angustia tinerfeña pusieron algo de emoción al encuentro con un gol de Román pero ahí estaba el Kun para sumarse a la fiesta de su nuevo socio, de su amigo, y finalizar un contragolpe de manual con un toque sutil. Pese a la victoria del Liverpool por 0-4, en Anfield deben estar tirándose de los pelos de pensar en la que se les puede venir encima como el argentino esté inspirado a la contra y cuente con la peligrosa compañía de Forlán y, por qué no, de una nueva perla, don Eduardo, el Toto, Salvio.

2 comentarios:

atletista sin solución dijo...

Ha sido una inyección de fe, confianza y tranquilidad para el jueves.

Me alegro de la victoria por todos los niños que han ido hoy al Calderón.

J. Ordás dijo...

Se me olvidó comentarlo pero es cierto. Qué bonito es ver el Calderón lleno de renacuajos con camisetas del Atleti que les quedan enormes. Ojalá vivan un futuro rojiblanco mejor del que nos ha tocado vivir a muchos...