La máquina del tiempo (I)

Por fin llegó el gran día. El Atlético de Madrid se juega en el mítico estadio de Anfield la posibilidad de regresar a una final continental. El resultado de la ida es corto pero sólido y, curiosamente, es el mismo que se produjo hace 24 años cuando nos clasificamos para la final de la Recopa. Les propongo un viaje a 1986 para ver cómo se fraguó nuestra última gran cita.
Año 1986. La Organización de las Naciones Unidas lo ha declarado como el ‘Año Mundial de la Paz’. Además, España y Portugal consiguen entrar desde el día 1 de enero en la Comunidad Económica Europea y en nuestro país se debate en referéndum la entrada en la OTAN. En el mundo del deporte, 1986 quedará marcado por siempre como el año en el que Maradona sorprendió al Planeta y Argentina volvió a levantar la Copa del Mundo.
Para nuestro Atlético también iba a ser un año grande. Acabábamos de ganar la Copa del Rey ante el Athletic Club en el Bernabéu y un delantero mexicano causaba pánico a las defensas rivales. Parecía un matrimonio perfecto, pero él decidió irse y se fue allí donde más le duele a un rojiblanco que se vayan sus jugadores: al eterno rival. Calderón, ante la sospecha de su fuga a Chamartín, decide devolverlo al Club Universidad Autónoma de México y que sea el equipo mexicano quien haga negocios con Real Madrid y Barcelona evitando así un malestar social por su venta al conjunto blanco. Votava también hace las maletas para regresar a su Alemania natal y, para compensar las bajas, se realizan cuatro fichajes importantes: el Pato Fillol, con la vitola de portero campeón del Mundo en 1978, Polilla da Silva, después de un gran año en Valladolid, Quique Setién, del Racing de Santander y López del Real Murcia.
La primera alegría de la temporada llega con la Supercopa de España. El Barcelona es el rival y, tras un gran partido en el Vicente Calderón, el Atlético gana por 3-1 y consolida su título de campeón al caer derrotado 1-0 en la Ciudad Condal (curiosa coincidencia de resultados en un día como hoy. Creo que en aquella ocasión, no nos dieron los aspersores).
En Liga, la cosa pronto se comenzará a torcer. Finalmente, se consigue una mediocre quinta plaza que hoy sería celebrada por todo lo alto. En la Copa del Rey, el Barcelona se toma la revancha y consigue imponerse 1-2 en el Calderón y aguantar el empate a cero en la vuelta para obtener el pase a semifinales del torneo del KO.
La gran alegría llega en la Recopa. El primer rival es el Celtic de Glasgow, al que se elimina con un global de 3-2. Sin salir de las islas, doble enfrentamiento al Bangor City galés, al que se doblega por un 3-0 acumulado. Así se llega a cuartos de final, donde espera el temido Estrella Roja. La ida, en Belgrado, es un infierno.
Los locales intimidan en el calentamiento  en el campo del Atlético, dentro de su área, lo que provoca que los dos porteros estén en la misma portería. Por supuesto que los yugoslavos intentan pelotazos sobre el guardameta rojiblanco, lo que provoca la trifurca. Polilla da Silva, con un gran doblete, responde en el campo. Un empate en Madrid lleva al Atleti a semis
En semifinales espera un conjunto alemán, hoy desconocido, el Bayer Uerdingen. Este conjunto de la zona de Westfalia, había nacido en 1905 y, desde mediados del siglo pasado, fue propiedad del gigante Bayer, de manera que eran los propios trabajadores de la empresa quienes jugaban. En 1995, Bayer retira el patrocinio y el equipo se hunde hasta nuestros días, en los que juega en la sexta división alemana.
La ida se disputa en el Vicente Calderón. El ambiente espectacular lleva a los rojiblancos a arrasar a su rival. Sin embargo, un solitario gol de Julio Prieto y la majestuosa actuación del cancerbero Vollack dejan la eliminatoria abierta para la vuelta en Krefeld.



En Alemania, un arma histórica para el Atleti y que hoy en Anfield debería ser nuestra seña de identidad, hace que la final sea una realidad. El contragolpe mató minuto a minuto a los alemanes que no pudieron remontar el gol. La final sería otra historia, pero en un día como hoy es bonito imaginar con qué podemos encontrarnos dentro de unas horas…



Hoy en día, quizás no tengamos las agallas de Arteche, la visión de juego de Landáburu, el toque de Marina o el amor a los colores de Rubio, pero la batalla de Anfield tenemos que ganarla. Tenemos que volver a nuestro lugar después de tantos y tantos años de sinsabores ¡AHORA ATLETI, AHORA!



PD: Quería agradecer enormemente al usuario Paramecio1980, responsable de subir a la red los vídeos y las fotos de este post. Su aportación desinteresada de la historia del Atlético de Madrid a Internet no tiene precio ¡MIL GRACIAS, AMIGO!

0 comentarios: