El Kaiser de la Peineta

Me van a llover palos. Y muchos. Yo mismo daría palos a alguien a quien se le ocurriese mezclar esas dos palabras en un mismo titular, pero creo que representan las luces y las sombras del futuro del Atlético de Madrid. Por un lado, la esperanza en la consolidación de un equipo con canteranos, gente que de verdad sabe lo que significan esas estrellas, esas siete rayas, ese oso y ese madroño. Por el otro, el gris futuro que se nos viene encima, lejos de nuestra casa y en un campo que de momento es un solar pero que promete ser el oro y el moro (esto último imaginamos que estará relacionado con el nombre del estadio).
Nuestro kaiser, como habrán podido deducir, no es otro que el señor don Álvaro Domínguez. De su pasado todos conocemos la historia y a quien no la sepa se la cuento yo ahora mismo. Este madrileño inició sus pasos como futbolista en el eterno rival. En alevines decidieron prescindir de sus servicios y el equipo de ojeadores del Atleti le echó el guante. Una gran decisión que ha sido corroborada años después.
Fijo en categorías inferiores con la selección española, Abraham García vio sus cualidades y le hizo saltar al filial muy pronto. Incluso fue convocado por Aguirre para algún partido. Su debut se produjo el 26 de octubre de 2008. Con 19 años, y ante una serie de circunstancias, el técnico mexicano le da la alternativa en El Madrigal. Formando defensa junto a Seitaridis, Heitinga y Pernía (papelón para el chaval) cuaja un gris partido en un encuentro loco que terminó en empate a cuatro goles.


Domínguez comenzó a jugar muy poco a poco pese a que sus actuaciones, a diferencia de las de sus compañeros de la defensa, no eran desastrosas. Le tocó lidiar con toros muy complicados en sus primeros encuentros. La visita del Liverpool al Calderón fue su gran prueba, ya que fue su única participación europea y aprobó con muy buena nota. En Liga, solo tres partidos disputados.
Llegó el verano y, con la pérdida de protagonismo de Pablo y Perea, su entrada en el equipo se antojaba ilusionante pero desde la directiva se decició traer al entonces bético Juanito. El andaluz terminaba su contrato con el recién descendido Betis y llegaba al Calderón con una astronómica ficha. Era todo un bofetón para el joven canterano.
Se especuló incluso con su salida, pero prefirió quedarse en el Atlético de Madrid. Sabía que podía triunfar aquí y lo demostró. El fichaje de Juanito resultó un fracaso, Pablo y Perea no mejoraron su estado de forma en el centro de la defensa y la salida inesperada de Heitinga fuera del mercado de fichajes dejaba a Ujfalusi como única pieza fija en esa zona del campo. Domínguez lo tuvo claro. Su condición de central zurdo le convertía en un caramelo muy apetecible para Abel Resino, que pronto confió en su ilusión por querer ser un grande en este club.
El de Velada no se equivocó. Con su inevitable salida del club llegó Quique. El ex técnico del Benfica sabía que si quería ganarse a la afición tenía que aportar algo diferente. Los resultados no acompañaban y la temporada se antojaba muy complicada así que decidió sacarse su as de la manga: confianza ciega en De Gea y Domínguez. Los canteranos volvieron a estar a la altura, devolviéndole el favor.
Pero Quique no ha sido agradecido. Precisamente en El Madridgal, el estadio que le vio nacer como futbolista del Atlético de Madrid, tomó una decisión absurda. Justo a él, el máximo responsable de que una defensa cogida con hilos no se diluyera como un azucarillo, le tocó pagar los platos rotos de un absurdo pacto del vestuario. Fallo y al banquillo. Con la de veces que hemos visto salir de rositas a los Pernía, Pablo, Perea, Antonio López e incluso al propio Ujfalusi...
Pero no es tiempo de lamentos. Seguiremos confiando en su buena colocación, su contundencia en el juego aéreo y su más que digna salida de balón. Sus defectos quedan bien escondidos, ya que siempre busca la opción que menos le complique a él y al equipo. Dotes de liderazgo tampoco le faltan y no se corta a la hora de pegar un grito a algún compañero por muchas internacionalidades o éxitos en el curriulum que tenga. En definitiva, un central muy completo que ha encontrado su lugar, ha aprovechado su oportunidad y no quiere dejar escapar su tren por muchos castigos injustos que le impongan.
Y así hasta hoy… y hasta cuando él quiera. La serenidad de este chico sorprende a propios y extraños. A sus 20 años ha sabido echarse a la espalda a una defensa inclasificable y, a poco que sepan darle buena compañía, llegará a ser uno de los hombres que marque época en el club. Soñenos por que esa compañía venga del filial, por soñar que no quede.

4 comentarios:

Nacho Quiroga dijo...

A mí también me llamó la atención que Quique hiciera eso, pero rápidamente creo haberlo entendido y le respaldo. ¿Por qué le hace eso, justo a Domínguez y justo antes del partido contra el Liverpool? Para cabrearle, motivarle y demostrarle que aunque esté claro que es el mejor central de equipo (de largo), nadie es imprescindible. Se lo hace a él porque sabe que le necesita, y le necesita cabreado y con ganas de comerse a Kuyt y compañía. Me juego una cena a que Domínguez hace un partidazo de escándalo mañana...

J. Ordás dijo...

Ojalá tengas razón, pero para un tío que lleva todo el año dejándose los cuernos con cuatro mastuerzos alrededor y justo el día que mete la gamba, castigo. Demasiado injusto Quique

Estornu2 dijo...

Bueno, como no me puedo cruzar de brazos ante una injusticia no me queda más remedio que opinar...ahí voy.

Parto de la base que el cambio del chaval me pareció injusto, pero.... ¿y si por fin ya ha empezado Quique con los experimentos, eh?

Si como se dice el cambio se debe a un pacto de vestuario donde el que la caga en defensa se pira del campo, olee ole y ole, a mí me tocaba pasar por debajo del futbolín cuando me dejaban a cero y eso que hacía unas "muñequillas" que ya quisieran muchos, pero os aseguro que nunca pasé dos veces por debajo del futbolín en la misma noche y eso que bien entrada la madrugada en vez de parecer una partida de futbolín parecía los minutos previos de calentamiento por la cantidad de bolas que veía.

Está claro que en ese vestuario hay que hacer algo especial para motivar a los jugadores, en liga se pasean y la dejadez de los jugadores se palpa a la legua, así que como bien dice Nacho esto vale para que se motiven algo, pues bien venido sea.

chuleria_castiza dijo...

Lo de Dominguez injusto totalente.
Pero si es un pacto,acuerdo o como sea dentro del grupo,pues a cumplirlo.
Pero vamos,que tampoco creo yo que sustituir a un defensa en el descanso por un fallo puntual sea lo adecuado.
Hay que buscar otra motivación.

Dominguez es bueno y puede ser aún mejor.Ojalá siga creciendo.

Sobre su compañero en la zaga,ya lo dije en un post anterior.
PULIDO
Y Atienza de tercer central.

Saludos a todos.
Joaco.