Otro espectáculo circense

Todos los años cae una de estas. Además de la habitual en campo de algún grande (Camp Nou, Stamford Bridge), en las últimas temporadas nos tocan la cara a base de bien en algún campo en los que antes nos respetaban. Yo pensaba que este año habíamos cubierto el cupo con el esperpento de la primera jornada en Málaga, pero estaba muy equivocado.

Goleada merecida en el Ono Estadi. A lo mejor, alguno de nuestros iluminados miembros del equipo se pensaban que tras la ‘gesta’ de Lisboa, en Mallorca nos recibirían temblando. Pues no, señores. Resulta que ni lo de Lisboa fue una gesta ni el Ono Estadi es un campo donde se pueda ir a ganar el partido solo con el nombre del equipo. Es cierto que allí no han jugado aún los mastodontes de la Liga, pero los bermellones solo han perdido un partido liguero allí y eso merece un respeto.

La excusa de las bajas no puede o debe valer. Es cierto que Simao, Agüero, Tiago y Ujfalusi son ahora cuatro de los pilares de este equipo, pero hay que tener solución para estos contratiempos. No es normal que un equipo fabricado para ‘pelear’ en las tres competiciones se descomponga como un castillo de naipes a la mínima que vienen mal dadas. Demasiado bien parados hemos salido en cuanto a lesiones, sanciones y demás este año.

No me imagino que, como en el año de las lesiones de Maxi y Petrov, hubiéramos perdido a dos de los tres mejores jugadores del equipo a principios de temporada y para todo el año. Otro año más, se confirma que lo que aquí ha sucedido ha sido un milagro. La plantilla no es competitiva para jugar tantos partidos al año y mucho cuidado porque falta Liga y el agotamiento se hace más que palpable para los titulares.

Defraudaron los suplentes. Defraudó Raúl García con una auto expulsión absurda. Siempre he defendido a capa y espada a este chaval, que supo imponer su calidad ante Maniches, Costinhas y demás morralla, pero ahora parece que se ha cansado de jugar al fútbol. Es una pena, porque aún a su edad, muchos sueñan con llegar a Primera y él, con casi un lustro en la máxima categoría parece que se le han acabado las ganas.

Falló también Valera que ni cumple como interior, ni lo hace como lateral. Puestos a tener un parche, mejor buscar a un jugador que sea especialista en una demarcación para el año que viene. El murciano, sin embargo, tuvo la suerte de tener de compañero de línea a Perea, a quien le tocó recordarnos el motivo de los pitos de hace unos meses y que ya parecían olvidados.

El colombiano estuvo horrible. Participó negativamente en los dos primeros goles y para colmo se metió el tercero. El pobre Mattioni se debió apiadar de él y clavó uno de los goles de la temporada en la escuadra de De Gea para que las portadas del día siguiente no llevasen al central atlético a la guillotina.

Con todo esto se pueden sacar algunas conclusiones. Agüero es el superlativo de imprescindible elevado al cubo. No me imagino al Atlético sin el argentino, aunque alguien tendrá que idear un Plan B por si este verano viene algún rico con la cartera rebosante de billetes. El que estaba llamado a ser la nueva promesa, Salvio, de momento ni se le ve. Y cuando se le ve, como el domingo, tampoco parece ser nada del otro jueves. Ojalá me equivoque.

Después del fracaso, partido ante el Athletic en el Calderón. No es un equipo especialmente cómodo, pero los tres puntos se antojan obligatorios más si cabe si se mira de reojo lo que viene el domingo…

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