El mejor momento del año

Quién se lo iba a decir al aficionado rojiblanco, al final se va a poner interesante la cosa. Después de acabar 2009 sin pena ni gloria, humillados en Europa y con la mirada puesta en no descender, todo parece que haya cambiado en solo dos meses. La final de Copa es una realidad y después de dos partidos mágicos en el Calderón ante Barça y Valencia, parece que ya llueve menos.
Hoy va a ser un día en el que me va a tocar tragarme algunas palabras. Primero porque, como comentaba mi última entrada, pensaba que solo nos quedaba la Copa. Un partido más que correcto ante el Galatasaray nos ha puesto en octavos de la UEFA Europa League y mantiene viva una ilusión que parecía aparcada hasta que llegase la final copera. Quique Sánchez Flores ha encontrado un nuevo placebo para este enfermo y para los que le rodean.El técnico perdía para estos dos complicados encuentros (Galatasaray y Valencia) a Álvaro Domínguez, dueño y señor de la zaga rojiblanca. La entrada de Valera, pesadilla para muchos, y la vuelta de Ujfalusi al centro de la defensa ha conseguido no solo que se mantuviera la firmeza atrás, sino también que olvidásemos a nuestro canterano. Eso sí, una vez recuperado que vuelva al once.
Dos chispazos fueron suficientes para congelar un infierno turco que al final no fue para tanto. El conjunto otomano no dio sensación de ir a ganar en ningún momento y, por extraño que parezca, el aficionado del Atlético no dejó de pensar ni un solo segundo en que su equipo estaría fuera de Europa tras aquel partido. El ataque de entrenador que sufrió Quique al dar la alineación de aquel duelo recordó al de Abel en Oporto, prescindiendo de Diego Forlán, pero el uruguayo acabó jugando y marcando.Solo hubo dos grandes sustos. La patada al Kun, que hizo temer mucho por el futuro del equipo en los partidos siguientes y la magnífica parada de Perea en nuestro área... ¡Quién nos iba a decir que tres días después veríamos la misma jugada y que en las dos ocasiones nos saliese bien!
Una vez que los hombres de la 'equipación furgoneta del Equipo A' estaban en octavos de la UEFA Europa League, tocaba vuelta a la inestable Liga. Venía un Valencia con mucha pólvora y que asustaba mucho. Una derrota habría sido muy dolorosa y nos habría descolgado definitivamente de las plazas europeas pero, al igual que sucediera ante el Barcelona, el equipo respondió.
Hubo que derribar dos grandes muros: el mejor César y el peor Pérez Burrull. Aún a día de hoy, no sé cuál de los dos ha sido el más difícil.El colegiado no señaló ninguno de los tres penaltis que hubo en el área valencianista y solo la milagrosa aparición del cuarto árbitro nos libró de una tragedia que podía haber sido de dimensiones estratosféricas. De la primera pena máxima nació su gol y de la segunda el cambio del partido. Marchena hizo de Perea en Estambul pero no le salió tan bien.
El 'amigo' César invitó a Forlán a fallar el penalti, pero el uruguayo tiene entre ceja y ceja la portería y aunque esté llevando a cabo una temporada desastrosa, lo cierto es que lleva 12 goles, está a cinco de los máximos artilleros y siempre se ha caracterizado por protagonizar espectaculares finales de temporada. Que nadie le descarte para el Pichichi.Agüero hizo el providencial segundo tanto justo después de 'lesionarse' (¿habrá algún día en el que este muchacho termine el partido sin percances?) y de dar un ejemplo de coraje y de hambre de victoria. Se 'colocó' la pierna, saltó y cabeceó para tumbar definitivamente al gigante César. El premio era mostrar la sonrisa traviesa de ese Benjamín Agüero Maradona que tan buenos genes tiene para esto del balompié.
Al principio dije que hoy era día de tragar palabras. La segunda de la noche, y más sorprendente para mí, fue la entrada de Jurado por el argentino tras el gol. Fueron poco más de diez minutos los que estuvo el de Sanlúcar sobre el campo pero seguramente han sido los mejores desde que algún iluminado decidiese incrementar las acaudaladas arcas del eterno rival para que vistiese nuestra camiseta.
Es cierto que el Valencia estaba por aquel entonces con dos hombres menos, pero Jurado le regaló un golito a Forlán, se inventó una jugada de crack para regalarle el gol del estreno a Salvio, que no marcó por la enésima parada de César, y puso el punto y final al encuentro con un derechazo limpio a la escuadra del por entonces ya derrotado César.
Por fin, después de dos meses, habrá una semana para descansar, entrenar y seguir mejorando el posicionamiento del equipo. La defensa necesita algún retoque para culminar el gran trabajo de Quique y el reto parece bastante ambicioso y factible: ganarlo todo antes del derby. Yo voy más allá y me plantearía ganarlo todo hasta DESPUÉS del derbi. Ya va siendo hora de que nos den una alegría ante el vecino.
PD: Habrán visto que no me he querido detener en la actuación de Pérez Burrull. Creo que ya está todo dicho sobre ese señor. Ahora tiene lo que se merece con unas semanitas de nevera, podría congelarse también su sueldo para que aprendiera lo que es bueno.

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