La pesadilla durará otro año más

Lo pusieron los pseudo-graciosos en su tifo antes del encuentro. Antes de que me lluevan los palos, diré que la frasecita de marras me dolió tanto como al oso del escudo pero, tirando de objetividad, tienen razones para decirlo. No seré yo quien, como en otros medios, les dé una publicidad gratuita que no merecen esos 'aficionados' pero lo que pudo verse en el fondo sur de ese estadio en los prolegómenos del encuentro fue la puta verdad.
Da igual jugar bien o mal. Empezar ganando o perdiendo, que el rival esté inspirado o que no lo esté, jugar sin o con coraje. Bueno, esto último llevamos más de una década sin verlo . El resultado al final es siempre el mismo: el Atlético no le gana la tostada al eterno rival. Nos acaban dejando en mal lugar y los lunes en el currele se convierten en otra terrible pesadilla por intentar escapar del compañero graciosete que solo habla dos veces del fútbol en todo el año para recordarte la no-victoria de tu equipo ante los 'otros'.
La historia había empezado bien pero no supimos gestionar el marcador y nos pudimos llevar un doloroso saco. En diez minutos teníamos a la grada del rival más preocupada que de costumbre. Eran más de diez años sin ganar, tenían a la galaxia en sus filas, pero nunca les ví tan desconfiados como en esta ocasión. Les daba miedo Agüero, nuestro 'odiado' Forlán e incluso Reyes, un tío del que hace nada se mofaban y que cerró la boca a 70.000 personas con su sutil zurdazo.


Intentaron quitarse el nerviosismo con una jocosa ovación a Perea y el colombiano respondió con una gran cabalgada y un gran centro a Forlán que pudo hacer el segundo. Nunca más se volvió a escuchar una palmada para el bueno de Luis Amaranto. No lo veían nada claro. El tal Tiago, que nunca había perdido en ese estadio, se convertía en dueño y señor de un centro del campo que había costado muchos millones de euros y el otro equipo no funcionaba.
Todo parecía precioso, pero el Atlético se dejó llevar. Ellos parecían un juguete en nuestras manos y decidimos darle cuerda a ver qué pasaba. La lesión de Reyes, más que la de Valera, nos hizo mucho daño. Nos dolió tanto como al espectador ver la diferencia de sacrificio entre el utrerano y su sustituto, a quien, por no resultar cansino, no nombraré hoy. Creo que todos saben su nombre, mi fobia por él y, gracias a Dios, cada vez son más los que respaldamos esa opinión. Solo falta un detalle insignificante, que el entrenador también lo respalde y se deje de oscuros favores… y hasta ahí podemos leer.
El sueño estaba siendo la mar de agradable hasta que llegó la reanudación. Ahí se cumplió la profecía de los indeseables (tan indeseables o más que los de nuestro estadio. Esto no es cuestión de colores). Xabi Alonso, ese maravilloso mediocentro que representa el prototipo de jugador que el Atlético lleva años buscando sin éxito, sacó la batuta. Para empezar, nivelando las cosas con un plagio del gol ante el Sporting. No estaría de más haber visto algún vídeo de los goles tras saque de esquina del Real Madrid, que son muchos y trabajados.
Después, ese prototipo de jugador deseado le puso un caramelito a Arbeloa en el pie para que tuviese su minuto de gloria. No soy especialmente defensor de este último, pero con este gol tendremos que aguantarle en el próximo Mundial. En cualquier caso, resulta gracioso que cuando Benítez le buscase salida, nadie en nuestro club tuviese dos dedos de frente para traerlo por un módico precio y ante la incompetencia en los laterales actuales (¿Un lateral que puede jugar por las dos bandas y barato? Demasiado para Susín).


Así que en menos de diez minutos se nos quedó esa cara de tontos que solo sacamos a escena de manera bianual. Faltaba otro detallito habitual, aunque en este caso es algo más cotidiano: el fallo defensivo. Tiago emborronó su magnífica primera mitad (en la segunda se quedó sin fuelle) con un pase-rebote al compañero que terminó en las botas de Higuaín. El argentino, otro que no falta a la cita, marcó su gol de rigor al Atlético.
Y cuando los remates al travesaño, las paradas de De Gea y la angustiosa mirada al marcador vaticinaban la goleada, llegó el regalo. Xabi Alonso debió apiadarse de que no seamos capaces de encontrar un jugador de su corte y comenzó su batalla particular hacia la tarjeta amarilla. Una dura confrontación a la que luego se uniría Sergio Ramos. Mano en el área, penalti y gol de un Forlán al que se le vio algo más implicado que de costumbre.
Aquí llegó lo que a uno más le cabrea. Con 20 minutos por delante, en el Bernabéu, hay que ir a por ellos. Si caen cinco, caen cinco con honor. Pero hay que echarle lo que hay que echarle y lanzarse al ataque. Algunos, yo incluido, llegamos a ver entre la pesadilla, de manera difuminada, el gol de Albertini. Otros, como dice el maestro Carlos Fuentes, pensaron primero en Futre, luego en Manolo y al final en Arteche, pero fue en balde. Solo un disparo sobre la bocina de Forlán cuando tenía a cuatro compañeros en el área hizo contener la respiración de toda la capital.
Duele ver a los nuestros salir del campo del eterno rival doblados en cuanto a puntos en la clasificación. Nunca antes hubo una diferencia tan abismal entre uno y otro equipo. Y de verdad que por mucha galaxia, por mucho jugador-posturita con protector bucal que tengan, la diferencia entre ambos no es tal. La diferencia se debe a una cuestión de carácter ganador, de orgullo y de fidelidad a una filosofía. Y nosotros, hasta que no pase lo que tiene que pasar, no entenderemos de eso.

PD: No busquen aquí la crítica al Kun Agüero. El argentino hizo uno de sus peores partidos como rojiblanco. Salvo el pase a Reyes en el gol, no se le volvió a ver en todo el encuentro. Sin embargo, su temporada, su trayectoria y lo que hace cada domingo hacen que, al menos desde aquí, indultemos al 10.

El partido olvidado

¡Qué pronto se olvidan los partidos de antes del derbi! Es increible, apenas hace unas horas nos deshacíamos de un rival directo en la lucha por Europa (ganando goalaverage y todo) y ya todo el mundo piensa en una cita: domingo, 21 horas, otro estadio de Madrid.

Sacaremos algunos apuntes interesantes antes del que, para muchos, es el partido del año. Me gustó que Quique diese ‘descanso’ a Perea. El colombiano venía de una faena para olvidar en Mallorca y una pausa anímica le puede venir bien. Eso sí, ayer Valera cumplió y se sacó de su oxidada chistera una buena jugada que abrió el marcador ante el Athletic. El murciano debería estar motivado y se ha ganado la titularidad ante el eterno rival.

No fue él sino Diego Forlán quien anotó el primer gol. Su reacción para con la grada no fue del agrado de muchos. El uruguayo no es un jugador de los que se bese el escudo o de los que dediquen palabras de elogio a su afición pero cumple con su trabajo al 100%. Lleva dos goles y, será por mi amor al 7, creo que su final de temporada puede ser productivo, al igual que el del año pasado.

No es tradición por mi parte criticar a los medios, pero resulta llamativo que hoy, a tres días del derbi, los diarios afines al vecino de la capital se hagan eco de ese supuesto mal ambiente entre el delantero y la hinchada. No me preocupa para nada. Estoy convencido de que Forlán saldrá a hacer su trabajo en el Bernabéu y confiemos que, como el año pasado, se vuelva a casa con algún gol bajo el brazo.

Se le puede achacar falta de compromiso en la presión, pero en una plantilla corta y cuyo único sustituto es un batallador canterano que aún no tiene la consistencia para ser competencia seria, la dosificación en un jugador de 31 años se antoja vital. Así ha sido siempre y que así siga siéndolo.

Me gustó también el Kun, como siempre. Lejos de dormirse con el marcador a favor, sacó el manual de la pillería y anotó un tanto que, a igualdad de puntos, puede resultar vital a filal de temporada. Como antítesis del argentino, y también como siempre, me sacó de quicio Jurado. Su gol a Osasuna parece haberle hecho perder la cabeza en busca del tanto imposible. Lo intentó en Mallorca con la fortuna de que Forlán envió a la red su defectuoso disparo y lo intentó ante el Athletic.

Especialmente sangrante resultó una última jugada en el descuento donde podía haber regalado el tercero a Ibrahima y prefirió la gloria individual con un disparo que terminó en el banderín de córner. ¿Habría hecho lo mismo de ser Forlán o Agüero su acompañante en la jugada?

A tres días del derbi solo se puede pensar en ese partido. Hay que formatear el disco duro de la historia reciente de enfrentamientos ante el eterno rival y salir a sumar tres puntos más que providenciales de cara al final de temporada. Hay que presionar tanto o más que frente al Barcelona. Impedir que, sobre todo, Cristiano Ronaldo e Higuaín se sientan cómodos y encaren a portería.

Para terminar, un consejo a Quique Sánchez Flores. Tire de hemeroteca y de nuevas tecnologías para poner a los chicos un vídeo que, por lo menos a mí, me ha puesto la carne de gallina. Ojalá se repita la historia de aquel gran día…

Otro espectáculo circense

Todos los años cae una de estas. Además de la habitual en campo de algún grande (Camp Nou, Stamford Bridge), en las últimas temporadas nos tocan la cara a base de bien en algún campo en los que antes nos respetaban. Yo pensaba que este año habíamos cubierto el cupo con el esperpento de la primera jornada en Málaga, pero estaba muy equivocado.

Goleada merecida en el Ono Estadi. A lo mejor, alguno de nuestros iluminados miembros del equipo se pensaban que tras la ‘gesta’ de Lisboa, en Mallorca nos recibirían temblando. Pues no, señores. Resulta que ni lo de Lisboa fue una gesta ni el Ono Estadi es un campo donde se pueda ir a ganar el partido solo con el nombre del equipo. Es cierto que allí no han jugado aún los mastodontes de la Liga, pero los bermellones solo han perdido un partido liguero allí y eso merece un respeto.

La excusa de las bajas no puede o debe valer. Es cierto que Simao, Agüero, Tiago y Ujfalusi son ahora cuatro de los pilares de este equipo, pero hay que tener solución para estos contratiempos. No es normal que un equipo fabricado para ‘pelear’ en las tres competiciones se descomponga como un castillo de naipes a la mínima que vienen mal dadas. Demasiado bien parados hemos salido en cuanto a lesiones, sanciones y demás este año.

No me imagino que, como en el año de las lesiones de Maxi y Petrov, hubiéramos perdido a dos de los tres mejores jugadores del equipo a principios de temporada y para todo el año. Otro año más, se confirma que lo que aquí ha sucedido ha sido un milagro. La plantilla no es competitiva para jugar tantos partidos al año y mucho cuidado porque falta Liga y el agotamiento se hace más que palpable para los titulares.

Defraudaron los suplentes. Defraudó Raúl García con una auto expulsión absurda. Siempre he defendido a capa y espada a este chaval, que supo imponer su calidad ante Maniches, Costinhas y demás morralla, pero ahora parece que se ha cansado de jugar al fútbol. Es una pena, porque aún a su edad, muchos sueñan con llegar a Primera y él, con casi un lustro en la máxima categoría parece que se le han acabado las ganas.

Falló también Valera que ni cumple como interior, ni lo hace como lateral. Puestos a tener un parche, mejor buscar a un jugador que sea especialista en una demarcación para el año que viene. El murciano, sin embargo, tuvo la suerte de tener de compañero de línea a Perea, a quien le tocó recordarnos el motivo de los pitos de hace unos meses y que ya parecían olvidados.

El colombiano estuvo horrible. Participó negativamente en los dos primeros goles y para colmo se metió el tercero. El pobre Mattioni se debió apiadar de él y clavó uno de los goles de la temporada en la escuadra de De Gea para que las portadas del día siguiente no llevasen al central atlético a la guillotina.

Con todo esto se pueden sacar algunas conclusiones. Agüero es el superlativo de imprescindible elevado al cubo. No me imagino al Atlético sin el argentino, aunque alguien tendrá que idear un Plan B por si este verano viene algún rico con la cartera rebosante de billetes. El que estaba llamado a ser la nueva promesa, Salvio, de momento ni se le ve. Y cuando se le ve, como el domingo, tampoco parece ser nada del otro jueves. Ojalá me equivoque.

Después del fracaso, partido ante el Athletic en el Calderón. No es un equipo especialmente cómodo, pero los tres puntos se antojan obligatorios más si cabe si se mira de reojo lo que viene el domingo…

Otra vez a jugarnos los cuartos

¡Otra alegría en el Manzanares! Resulta impensable echar la vista atrás e imaginar a algún seguidor rojiblanco vaticinando tal cantidad de alegrías durante el verano. Lejos de pensar que las cosas se han hecho bien, seguiremos confiando en esta espontánea alineación de planetas para seguir disfrutando de nuestro mejos año en la última década.
A pesar de los tradicionales fallos de Perea, estamos vivos (muy vivos) en dos competiciones y en Lisboa se volvió a sufrir de lo lindo, fieles a nuestra filosofía. Nuevamente en Portugal, al igual que hace un año en Oporto, Forlán se quedó en el banquillo en la cita del año. A diferencia del pasado curso, el uruguayo ha perdido galones y el sublime Sergio Agüero se bastó y se sobró para hacer lo que le dio la gana con la defensa lusa. Si a eso le añadimos el estado de gracia de David de Gea y la importancia cada vez mayor de Domínguez en la zaga, el éxito estaba asegurado. Incluso el criticado Raúl García completó un encuentro muy serio haciendo olvidar a Tiago.
Ahora viene el Valencia. Dos nuevas citas para ilusionar a una afición que parece haber olvidado las críticas al palco justo cuando más ahogaban las aguas a los directivos. Hasta en eso tienen suerte... Esta temporada logramos un importante empate en Mestalla y una goleada engañosa en el Calderón, por lo que no se puede uno fiar del duelo fratricida. Menos aún cuando se ve el recital del señor David Villa en Bremen con el hombro hecho papilla.
Con la Copa apartada hasta cuando a los señores de la Federación les dé la gana poner una fecha, el descenso casi olvidado y la UEFA Europa League viento en popa es hora de disfrutar. Lástima que Quique no se dé cuenta de esta circunstancia y aproveche la Liga para realizar pruebas de cara a la próxima temporada. Méritos ha hecho de sobra para vivir un año más en nuestro banquillo.
Señor Sánchez Flores, por favor, más Salvio, más Ibrahima, apueste por Borja u otros canteranos. Es tiempo de disfrutar y puede lograr una comunión con la grada de las que no se recuerdan por aquí. Consejo de amigo.
PD: Habréis visto que últimamente no he podido actualizar con la frecuencia que me gustaría. Incluso ahora lo hago cuando no debería, pero los problemas informáticos en casa hacen que no tenga donde escribir. Prometo ponerme al día en cuanto al cacharro le apetezca volver a funcionar...

El mejor momento del año

Quién se lo iba a decir al aficionado rojiblanco, al final se va a poner interesante la cosa. Después de acabar 2009 sin pena ni gloria, humillados en Europa y con la mirada puesta en no descender, todo parece que haya cambiado en solo dos meses. La final de Copa es una realidad y después de dos partidos mágicos en el Calderón ante Barça y Valencia, parece que ya llueve menos.
Hoy va a ser un día en el que me va a tocar tragarme algunas palabras. Primero porque, como comentaba mi última entrada, pensaba que solo nos quedaba la Copa. Un partido más que correcto ante el Galatasaray nos ha puesto en octavos de la UEFA Europa League y mantiene viva una ilusión que parecía aparcada hasta que llegase la final copera. Quique Sánchez Flores ha encontrado un nuevo placebo para este enfermo y para los que le rodean.El técnico perdía para estos dos complicados encuentros (Galatasaray y Valencia) a Álvaro Domínguez, dueño y señor de la zaga rojiblanca. La entrada de Valera, pesadilla para muchos, y la vuelta de Ujfalusi al centro de la defensa ha conseguido no solo que se mantuviera la firmeza atrás, sino también que olvidásemos a nuestro canterano. Eso sí, una vez recuperado que vuelva al once.
Dos chispazos fueron suficientes para congelar un infierno turco que al final no fue para tanto. El conjunto otomano no dio sensación de ir a ganar en ningún momento y, por extraño que parezca, el aficionado del Atlético no dejó de pensar ni un solo segundo en que su equipo estaría fuera de Europa tras aquel partido. El ataque de entrenador que sufrió Quique al dar la alineación de aquel duelo recordó al de Abel en Oporto, prescindiendo de Diego Forlán, pero el uruguayo acabó jugando y marcando.Solo hubo dos grandes sustos. La patada al Kun, que hizo temer mucho por el futuro del equipo en los partidos siguientes y la magnífica parada de Perea en nuestro área... ¡Quién nos iba a decir que tres días después veríamos la misma jugada y que en las dos ocasiones nos saliese bien!
Una vez que los hombres de la 'equipación furgoneta del Equipo A' estaban en octavos de la UEFA Europa League, tocaba vuelta a la inestable Liga. Venía un Valencia con mucha pólvora y que asustaba mucho. Una derrota habría sido muy dolorosa y nos habría descolgado definitivamente de las plazas europeas pero, al igual que sucediera ante el Barcelona, el equipo respondió.
Hubo que derribar dos grandes muros: el mejor César y el peor Pérez Burrull. Aún a día de hoy, no sé cuál de los dos ha sido el más difícil.El colegiado no señaló ninguno de los tres penaltis que hubo en el área valencianista y solo la milagrosa aparición del cuarto árbitro nos libró de una tragedia que podía haber sido de dimensiones estratosféricas. De la primera pena máxima nació su gol y de la segunda el cambio del partido. Marchena hizo de Perea en Estambul pero no le salió tan bien.
El 'amigo' César invitó a Forlán a fallar el penalti, pero el uruguayo tiene entre ceja y ceja la portería y aunque esté llevando a cabo una temporada desastrosa, lo cierto es que lleva 12 goles, está a cinco de los máximos artilleros y siempre se ha caracterizado por protagonizar espectaculares finales de temporada. Que nadie le descarte para el Pichichi.Agüero hizo el providencial segundo tanto justo después de 'lesionarse' (¿habrá algún día en el que este muchacho termine el partido sin percances?) y de dar un ejemplo de coraje y de hambre de victoria. Se 'colocó' la pierna, saltó y cabeceó para tumbar definitivamente al gigante César. El premio era mostrar la sonrisa traviesa de ese Benjamín Agüero Maradona que tan buenos genes tiene para esto del balompié.
Al principio dije que hoy era día de tragar palabras. La segunda de la noche, y más sorprendente para mí, fue la entrada de Jurado por el argentino tras el gol. Fueron poco más de diez minutos los que estuvo el de Sanlúcar sobre el campo pero seguramente han sido los mejores desde que algún iluminado decidiese incrementar las acaudaladas arcas del eterno rival para que vistiese nuestra camiseta.
Es cierto que el Valencia estaba por aquel entonces con dos hombres menos, pero Jurado le regaló un golito a Forlán, se inventó una jugada de crack para regalarle el gol del estreno a Salvio, que no marcó por la enésima parada de César, y puso el punto y final al encuentro con un derechazo limpio a la escuadra del por entonces ya derrotado César.
Por fin, después de dos meses, habrá una semana para descansar, entrenar y seguir mejorando el posicionamiento del equipo. La defensa necesita algún retoque para culminar el gran trabajo de Quique y el reto parece bastante ambicioso y factible: ganarlo todo antes del derby. Yo voy más allá y me plantearía ganarlo todo hasta DESPUÉS del derbi. Ya va siendo hora de que nos den una alegría ante el vecino.
PD: Habrán visto que no me he querido detener en la actuación de Pérez Burrull. Creo que ya está todo dicho sobre ese señor. Ahora tiene lo que se merece con unas semanitas de nevera, podría congelarse también su sueldo para que aprendiera lo que es bueno.