Que no pare la fiesta

Dos alegrías seguidas en menos de cuatro días. Para otros equipos esto es algo habitual pero para nosotros es algo así como hacer gárgaras boca abajo. Un hito sin precedentes en la historia reciente del equipo. Resulta digno de estudio por parte de Iker Jiménez y su equipo lo bien que se nos da el Barcelona. En la época mágica de Deco, Ronaldinho y Rijkaard, eran Torres, Maxi y compañía los que se merendaban por partida doble sin pestañear y ahora, al Hexa-Barça, Forlán, Agüero y compañía le tocan la cara, aunque solo sea en los partidos del Calderón (allí en la Ciudad Condal, la paliza en contra también es digna de análisis).
He de reconocer, por presuntuoso que parezca, que tenía más miedo a Caracotta y compañía y su remontada imposible que a la visita del Barcelona. Las múltiples bajas atrás de Pep Guardiola convertían el choque en un duelo equilibrado, donde la cifra de goles podía acabar siendo escandalosa tras los 90 minutos. La única manera de plantar cara al Barça, al igual que sucediese en los últimos años, era contagiarlos de nuestra anarquía. Partidos rotos de ida y vuelta que gana el que sepa golpear mejor al rival.



Pero Quique Sánchez Flores cerró la boca a todos sus críticos y, pese a estar flojo con los cambios, presentó un planteamiento táctico perfecto con el que derrotar al campeón de todo. Sin anarquía, desgastando al rival minuto a minuto y sabiendo cuándo golpear al rival. La confianza da sus frutos y la defensa atlética, tan criticada como inamovible para el técnico, cuajó su mejor encuentro. A decir verdad, fue el mejor partido defensivamente desde tiempos inmemoriales. La línea de atrás ha sabido forjarse con sangre roja y blanca. David De Gea y Álvaro Domínguez han resucitado un espíritu basado en el amor a los colores y han dado en las narices a los iluminados que se dejaron el presupuesto en verano en Asenjo y Juanito. Los fichajes no tienen ninguna culpa de serlo, sino aquellos que (mal)planificaron la temporada.
Perea se sometió a una cura de rejuvenecimiento y volvió a ser el mejor Perea con la rojiblanca. Aquel que, junto a Pablo, Torres y poco más, y a las órdenes de Gregorio Manzano a punto estuvo de meternos en UEFA. Debe ser que esto de jugar al fútbol es como montar en bici, porque a Perea no se le podía haber olvidado. Sensacional al corte, donde su velocidad le hace único y sin complicarse. Para perder una bola, mejor que sea por un pelotazo a campo contrario, que porque el Higuaín de turno te robe la cartera.



En el centro del campo se ganó el partido. Assunçao estuvo soberbio, lo cual no es noticia. Lo que de verdad asusta es el crecimiento de Tiago. Sus intangibles, su control sobre el mediocampo y su capacidad de liderazgo dentro del equipo le convierten sí o sí, en el primer objetivo en el mercado de fichajes del próximo verano. A Banega no le dimos la oportunidad haciendo menos y ahora se está saliendo, por lo que tropezar dos veces en la misma piedra sería imperdonable.
Sin duda, el acierto de Quique fue el del retoque táctico a los extremos. Sacrificó su condición de puñales ofensivos para recular y ofrecer apoyo a los mediocentros. Ante un equipo que juega tan arriba, es mejor aguardar atrás y buscarles la espalda con velocidad y toques rápidos. Así llegó el primer gol, genialidad de un genio como José Antonio Reyes. El utrerano sigue creciendo conforme se acerca el Mundial y esa noticia estan buena para el Atlético como la cerrada ovación que brindó la grada para el propio jugador.
Forlán volvió a marcar. Gol y poco más nos regaló el uruguayo que, por lo menos, parece que recupera su instinto. Forlán siempre ha sido un hombre de segundas vueltas y ojo porque tampoco va tan lejos de los máximos goleadores... En cuanto al Kun, cada día está mejor sobre el campo y peor de cara a puerta. Contra el Barcelona pasó cuando tenía que chutar y chutó cuando tenía que tirar para acumular más de un mes sin ver puerta. No preocupa su falta de gol porque tal como se ha ido, volverá. Sin embargo, lo que sí es muy positivo es la predisposición del jugador. Se irá en verano, pero parece querer regalarnos una gran actuación en cada encuentro que le reste con la camiseta del Atlético y eso, en los tiempos que corren, es muy de agradecer.

4 comentarios:

atletista sin solución dijo...

No creo que esté tan claro que Agüero se vaya a ir en verano. Lo único que necesita para quedarse es fichar a 3 ó 4 buenos jugadores. Siempre ha dado la cara por el Atleti.

Saludos.

J. Ordás dijo...

Ese sería el sueño de todo Atlético. Sin embargo, en mi opinión, el dúo sacapuntas no se permitirá un verano más sin llevarse un pastizal por el argentino.
Además, si este año no se han gastado una perra aún ingresando dineral por estar en Liga de Campeones, el año que viene menos...

India rojiverde dijo...

Yo soy una de esos críticos a las que mencionas, a los que Quique ha cerrado la boca. Y no sabes cuánto me alegro de que me haya hecho tragar mis palabras una por una. Esperemos que siga en su racha de recuperar jugadores y, después de Reyes y Perea, el que vuelva por sus fueros sea Forlán.

Un saludo.

ESTORNU2 dijo...

Pero cuanto bocazas por Dios, a mí Quique ni me gustaba ni me dejaba de gustar, pero no acostumbro a juzgar a nadie si no tengo pruebas, eso en un juicio es como hacerle la prueba del pañuelo a Nuria Bermúdez.

He de reconocer que me agradó ver como fue capaz de sacar los colores a los jugadores sin decir una palabra más alta que otra (las mejores bofetadas se dan con la lengua y no con la mano).

Otra cosa que me gustó fue ver como quitó el polvo a los conos de entrenamiento en Majadahonda, con Abel habían criado telarañas.

Sin querer se está haciendo un hueco en la historia del Atleti y lo que es mejor, creo que el Atleti también se está haciendo un hueco en su corazón, por más que miro imágenes de archivo no veo a un Quique tan metido en un partido como en el banquillo del Calderón, ni en Mestalla ni en el Coliseum y es que en poco tiempo ha vivido cosas como las del Recre y el Barsa y eso marca.

En fin, ahora que parece que amanece con un sol radiante no nos dediquemos nosotros a poner nubarrones, pongámonos los bañadores rojiblancos y disfrutemos.