Explicando lo inexplicable

Hasta que uno no se pone a escribir un blog del Atleti no se da cuenta de lo tremendamente irregular que es nuestro equipo. A la hora de escribir estas líneas me pongo a recordar lo contado hace semanas, incluso días, y me doy cuenta de que hasta me contradigo en muchos aspectos. No creo que tenga mucha razón lógica el cambio de mentalidad y de actitud del equipo de jugar en Liga a hacerlo en Copa.
Frente al Málaga, el equipo empezó a ver qué pasaba. Ante el Racing, no. Salió a morder desde el primer minuto y esa es la mejor manera de no verse sorprendido con un gol tempranero en contra como sucediese ante los malagueños. Los cántabros tampoco dejaron buena impresión. El idolatrado Canales volvió al ámbito terrenal después de unas semanas en los cielos florentinianos. Mucho ojo con este chaval. Es una máquina de jugar al fútbol, pero como no sepan llevarlo puede acabar en el olvido más pronto que tarde.
Antes de que el tiempo empezase a poner nervioso al Atlético, Simao empalmó un balón imparable para el portero. El portugués es la mejor escenificación de la bipolaridad del equipo: en Copa se sale, en Liga para olvidar. Solo habían pasado unos minutos y, al igual que sucediese ante el Recre, este equipo prometía.
Otro de los que volvió a su versión copera fue Luis Amaranto Perea. Leyendo una entrevista suya esta semana, este tío tiene que caer bien por narices: “Me pueden pitar, pero siempre me voy a casa con la conciencia tranquila por haberlo dado todo”. Amén. El gran problema del colombiano es, como le pasase a Mariano Pernía el año pasado, que le toca comerse muchos marrones que no son su competencia. ¿Por qué tanto el año pasado curso como este las jugadas comienzan en las botas de Pernía (entonces) o Perea (ahora)? El resultado salta a la vista, pero los compañeros prefieren pasarla a quien nunca renuncia a la responsabilidad y esconderse después.
Tuvo que ser cerca del final de la primera mitad cuando, por fin… ¡Aleluya! José Antonio Reyes marcaba su primer tanto con la zamarra rojiblanca en el Vicente Calderón. Un tanto, sin duda, tan deseado por el utrerano como por buena parte de la afición. Si algo hay que agradecerle a Quique es la resurrección del andaluz, al que aún le queda mucho para ser el que fue, pero al que, también, la golosina del Mundial puede hacerle mejorar más aún por difícil que parezca el objetivo. Pero como la alegría dura poco en la casa del pobre, lesión que te crió. Esperemos que no sea mucho. Primero, por el jugador y segundo porque, con la venta de Maxi, una lesión larga en ese puesto puede causar muchos problemas en un mes tan complicado como este.
En la reanudación, el surrealismo. Mateu Lahoz nos regaló lo que, por juego, no habíamos necesitado. El colegiado consiguió que todas las radios, todos los periódicos y todas las televisiones del país se refieran al partido como el no-penalty pitado a Jurado. Gracias, pero no era necesario. No lo necesitábamos y no es justo que se olvide el buen partido del equipo. Entiendo el enfado del Racing. Aplaudo la actitud de Portugal reconociendo que con 4-0 en contra y solo un tiro a puerta realizado, poco se puede hablar de polémica, pero no soporto a los listillos que llevan todo el día criticándome que nos pitasen ese penalti a favor: “Ya podréis, robando al pobre Racing…”. No, si para una vez que maté un perro, me llamaron mataperros.
Después, otro penalti. Este sin discusión y otro gol para Forlán. El uruguayo volvió a dejar claro con su celebración que no existe ningún problema entre el míster y él. De paso se llevó una cálida ovación cuando Quique le retiró para que la grada reconociese su labor. Se volvió a escuchar en el Calderón el U-RU-GUA-SHO que tanto llevaba sin sonar. Menos mal que la letra era fácil, si no, a más de uno se le habría olvidado.
Sería sacrilegio olvidar al hombre del partido. Esta vez no tuvo el merecido premio del gol, incluso falló un cabezazo del que no se le suelen escapar. Agüero, genial Kun, volvió completamente loca a la defensa racinguista con un recital de gambetas de las que no se enseñan en los entrenamientos sino en la calle, donde él se crió. Cuando pasen los años, las décadas, seremos conscientes del auténtico jugadorazo que pudimos disfrutar y, por desgracia, no supimos mantener.
En tres días, otro asalto contra el mismo rival. Puede que la victoria nos favorezca o nos perjudique para el choque liguero. En mi opinión, la respuesta dependerá de si el Racing tira la eliminatoria y se la juega en Liga o prefiere guardarse algún as en la manga para el choque copero. Por nuestra parte, habría que seguir con la personalidad con la que se ha jugado en Copa del Rey, una seriedad que hace encajar muy pocos goles (Colombino aparte…) y que tira de pegada para sacar los enfrentamientos. Al fin y al cabo, ha sido la tecla con la que se han conseguido las dos últimas clasificaciones para la Liga de Campeones, un sueño que ahora se antoja imposible. Para olvidarlo, iremos quitando telarañas a Neptuno no sea que nos toque celebrar.

1 comentarios:

estornu2 dijo...

A esperas de lo que ocurra en el Sardinero el próximo Jueves y teniendo en cuenta que de por medio está el atleti, lo que significa que la eliminatoria está todavía "muy abierta", solo me queda pensar que al final estos tíos van a tener aunque sea un poco de amor propio, de lo que ocurra en la final depende que tengan además de amor propio un poco de decencia, a ver si nos dan una alegría coño, que ya toca.

P.D: Gallardón vete desempolvando las vallas que lo mismo las tienes que poner en neptuno, aunque para lo que van a servir, yo me pienso bañar cuando las quiten.