Vuelve la ilusión con la Copa

No podía ser de otra manera. Fieles a nuestro estilo, conseguimos la clasificación para las semifinales de la Copa del Rey sufriendo. Al Atlético le da igual tener como rival al Brasil del ’70 o a un equipo de Segunda con problemas para asegurar la permanencia; la garantía de nerviosismo es 100% fiable. El caso es que, sin brillo pero con mucha implicación, estamos a dos partidos de una final después de diez años.
En primer lugar, creo que es de recibo brindar un fuerte aplauso al Celta de Vigo. Sin hacer mucho ruido, Eusebio, que fue de los nuestros, se ha convertido en un buen técnico con un estilo propio y agradable a la vista. Tal vez los mejores minutos del Celta se vieron en el Calderón, donde si los celestes hubieran tenido un poco más de acierto ahora estaríamos escribiendo unas líneas bien distintas, pero en la vuelta jamás le perdieron la cara al partido.
El Celta jugó de tú a tú, con muchos de sus suplentes y con gente joven de la cantera y, sobre todo, con la calidad de un cerebro que merece un puesto en la máxima categoría. Alabar a un ex del eterno rival no está bien visto, pero los 180 minutos de Trashorras en esta eliminatoria son para quitarse el sombrero. Solo la lenta escritura del colegiado nos libró de una prórroga que habría acabado con las reservas de marcapasos a orillas del Manzanares.



Me gustó el Atlético pese a que no maravillase. Si me pidieran una palabra para definir al equipo, elegiría SERIEDAD. Una vez que el caso portería parece zanjado (veremos qué pasa cuando De Gea falle, que fallará…), el apuntalamiento de la defensa es una asignatura pendiente desde hace muchos años. Sería absurdo sacar conclusiones de lo acontecido en Balaídos, pero se vieron cosas que se echaban mucho de menos.
En Vigo me quedo con tres nombres: Domínguez, Perea y Forlán.
Domínguez ya no es el canterano, ahora es el líder. Me fascina la tranquilidad y los galones que está cogiendo este chico a velocidad de vértigo. Imagino que lo que ofrece el bueno de Álvaro es lo exigible a un central de primera categoría, pero es que por aquí llevábamos mucho tiempo sin ver ese temple, ese mando. Hubiera sido interesante ver cómo hubiera jugado este equipo de no haber (mal) vendido a Heitinga. Las alternativas con el holandés habrían quitado quebraderos de cabeza al técnico de turno.
Perea en Balaídos volvió a ser Perea. Después de mucho tiempo de haber perdido su esencia, ayer volvió a ser el central expeditivo y eficaz que maravilló junto a Pablo hace unos años. El caso del colombiano es mental y, al igual que dos fallos le hunden, estoy seguro de que dos buenas actuaciones le harán recuperar la confianza. Ante el Celta no se complicó ni una sola vez y se limitó a brillar en aquellas tareas en las que puede brillar.
Por último, el uruguayo dio un ejemplo de la profesionalidad que se le había cuestionado durante varios meses. Con el tobillo en muy malas condiciones, presionó durante los 90 minutos que Quique le tuvo sobre el campo y tuvo premio. Un fallo del rival no se puede perdonar cuando tienes la mentalidad de Diego Forlán y con su gol nos metió en semis. Así sí, Cacha.
Pero como los que me conocen saben de mi desbordante pesimismo en lo que al Atleti se refiere, voy a poner los pies en el suelo. En 2000 llegamos a la final y todos sabemos lo que pasó. Ahora toca triple ración de Racing de Santander y no es cuestión de regalar nada por aguardar para la Copa. Aunque ahora miremos más hacia arriba que hacia abajo, que nadie olvide que llevamos unos números similares en Liga a los de 2000… Por cierto, ¿alguien recuerda que también tenemos que jugar la UEFA Europa League? Porque yo ya ni me acordaba.

1 comentarios:

estornu2 dijo...

No nos engañemos, que el atleti esté en semis de la copa me recuerda a cuando pasé de curso con asignaturas pendientes del año anterior, ni que decir que flaco favor me hicieron, comencé a coleccionar suspensos como si fuesen cromos de panini y a la larga solo sirvió para que cada día se viesen más mis limitaciones y miserias...menos mal que al año siguiente fiché por un nuevo colegio y sacaron lo mejor de mí, pero claro, a ver quien tiene cojones a estas alturas de fichar 11 alumnos más dignos de estar en Generación Ni-Ni.