La trituradora de porteros

Viendo el crecimiento de David De Gea en las últimas semanas, no puedo evitar que un gran escalofrío recorra mi espalda. Pese a que el primer portero del Atlético que vieron mis ojos fuese a Abel, y que me he perdido buena parte de la historia del arco colchonero, dudo mucho que la sucesión de fracasos haya sido en ningún momento de nuestra centenaria historia tan evidente como en los últimos años.
El chaval me cae bien. Reconozco que siento debilidad por él. Quizás el hecho de ser rubito y con pecas ayude a que haya sido tan pronto adorado por la familia rojiblanca. Es por eso por lo que tengo tanto miedo. Es como el niño al que has criado desde pequeño y ahora empieza a salir de fiesta…con los mayores. Y resulta que como en esta santa casa hemos visto a tantos canteranos dar el salto al primer equipo con final infausto, pues la sobreprotección con el rubito es, cuanto menos, comprensible. De hecho, de todos los canteranos de la última década, el único que nos salió formal, se fue a estudiar carrera a tierras inglesas y no sabemos si algún día volverá.
Cada partido que juega, es difícil no recordar los casos recientes de Roberto, en sus dos etapas, de Falcón y su petardazo en San Mamés o del vergonzoso set encajado por Cuellar ante el Barcelona. Al menos, quien en el día del centenario defendió nuestra portería, Juanma, nos dio una alegría este año eliminando al Madrid en Copa del Rey con su Alcorcón. Algo es algo
Además de los canteranos, hemos tenido porteros para todos los gustos en estos años. Altos, bajos, rubios, morenos, pelados, melenudos, italianos, argentinos, rockeros y campeones olímpicos. Nadie ha podido, de momento, rellenar el hueco que dejó Molina tras caer a los infiernos. Resulta paradójico que el final de la 'era Molina' coincidiese con la llegada de otro gran portero llamado a ser su competencia, Toni. ¿Qué falta hacía tener a dos estrellas peleando por un puesto? La de portero es una demarcación sagrada que debe ser inamovible salvo casos excepcionales.Para este año, se ha llevado a cabo una estrategia que guarda paralelismos con la del año 2000. Si bien en la anterior ocasión se pecó de exceso de experiencia, ahora se ha caído en la falta de callo. Se ha pasado de tener a dos porteros treintañeros la pasada campaña a dos que apenas alcanzan la veintena. Llegó Asenjo con la vitola de sucesor de Casillas y, cuatro meses después, se ve a la sombra de un delgaducho con menos de diez partidos de experiencia en Primera División. Su cara en el Alfonso Pérez lo decía todo.
No seré yo quien defienda al palentino, pero tampoco entiendo el linchamiento público a su persona. Personalmente, opino que jamás tenía que haber llegado al Calderón. Si la comunicación entre el área técnica y de cantera hubiese sido como dios manda, alguien habría escuchado a Amorrortu decir que tanto De Gea como Joel venían pegando muy fuerte y que con los seis kilos que se pagó al Valladolid se podía haber mantenido a Leo Franco y haber reforzado otras zonas del campo más necesitadas.
Pero nadie escuchó. Y se prefirió traer a otro chico de 20 años a soportar el peso de una afición acostumbrada a no tener excesiva paciencia con los dueños de la portería. La presión ha podido con él y Quique le ha asestado un duro golpe en forma de castigo en Getafe. Para colmo, se confió como segundo portero en Roberto, un cedido con cara de susto por el que se pagó alrededor de un millón de euros y que, media Liga después, puede hacer las maletas rumbo a Zaragoza.
Muchos afirman que la fórmula más lógica habría sido la de renovar a Leo Franco y haber confiado la suplencia y la Copa del Rey a De Gea. Acertado o no, lo cierto es que nunca sabremos qué hubiera sucedido y ahora es turno para la joya de la cantera.
Un turno que seguro aprovechará si consigue desarrollar las virtudes que se le atisban: seguridad, colocación, valentía en las salidas y reflejos. Andémonos con ojo, no sea que a este también le dé por estudiar fuera… Dicen que al maestro Ferguson le gusta, y mucho. ¡Mucha suerte, Ruso!

0 comentarios: